El enfermero alemán Niels Högel sospechoso de haber matado unos 90 pacientes



Recordad este nombre Niels Högel. Se trata de un hombre de unos 40 años de edad que podría tratarse de uno de los peores asesinos en serie de la historia, compartiendo honor con gente de la talla de John Wayne Gacy o Andrei Chikatilo. Para muchos, después de conocer su caso, se hace inevitable compararle con el mítico Dr. Herbert West de la saga de cine de terror Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), y es que a veces la realidad puede llegar a superar la ficción.

Högel, un enfermero alemán que trabajó en dos hospitales del norte del país, fue condenado en 2015 por matar a dos personas e intentar asesinar dos más en su lugar de trabajo. Pero esos dos asesinatos solo serían el principio de una larga lista de crímenes que justo ahora, en 2017 y con Högel entre rejas, salen a la luz tras una confesión del propio asesino. Según explicó a la policía, subministró inyecciones con dosis letales de forma intencionada en dos clínicas alemanas (Delmenhorst y Oldenburg) a una larga lista de pacientes, con el único objetivo de intentar revivirlos posteriormente y así demostrar sus capacidades a los compañeros [según ha informado recientemente la cadena de televisión alemana NDR]. La noticia de la cadena alemana cuenta además con las declaraciones de Johann Kühme -jefe de la Policía de Oldenburg- del pasado lunes 28 de Agosto, en que éste admite que la policía trabaja en la hipótesis de que Högel habría matado a unas 84 personas, una cifra que podría llegar a incrementarse notablemente debido a que se han encontrado vínculos de Högel en 134 restos mortales de pacientes. En todo caso hay dudas al respecto debido a que muchos de los cuerpos han sido incinerados.


También la policía informó de que el asesino no tenía ninguna preferencia de edad o sexo para escoger a sus víctimas, simplemente buscaba pacientes que estuvieran al borde la muerte para así matarlos e intentar reanimarlos después. Högel inyectaba a sus víctimas una sustancia que les provocaba una parada cardiorespiratoria o bien un colapso en la circulación. Sus más de 100 intentos acabaron en tragedia. De momento, la Fiscalía ha probado la muerte de 37 personas en Delmenhorst, a las que habría que sumarles las seis muertes ya admitidas por el enfermero cuando trabajaba en la clínica Oldenburg.

El caso salió a la luz en 2005 cuando uno de los compañeros de trabajo de Högel se sorprendió al verle administrando una inyección no autorizada a un paciente en la clínica Delmenhorst. El homicida finalmente fue condenado en 2015 a cadena perpetua por haber asesinado a dos pacientes y haberlo intentado con tres más.



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