American Guinea Pig: Bouquet of Guts and Gore - Stephen Biro, 2014


-DIRECTOR: Stephen Biro
-GUIÓN: Stephen Biro
-AÑO: 2014
-DURACIÓN: 73 min.
-PAÍS: Estados Unidos
-MÚSICA: Kristian Day, Jimmy ScreamerClauz
-FOTOGRAFÍA: Jim Van Bebber
-REPARTO: Ashley Lynn Caputo, Caitlyn Dailey, Lilly Dickenson, Eight The Chosen One,Scott Gabbey, Lucio Giovannelli, David Hood, Curse Mackey,Rogan Russell Marshall, Jim Van Bebber
-PRODUCTORA: Unearthed Films

NOTA: 7


Si a mi me preguntan por qué película es la más extrema que mis ojos han visto, seguramente respondería con la serie de películas Guinea Pig. Lo diría yo y lo dirían muchos otros, y es que esta serie de películas de origen nipón que debemos contextualizar a la segunda mitad de los años 80, son una auténtica patada al estómago para el espectador, un perverso estudio sobre los límites de la supervivencia humana a base de sádicas torturas pringadas de sangre. Es, la cara oscura del cine de terror, esa cara que verdaderamente incomoda, en que las historias que cuentan carecen de interés a cambio de pura morbosidad sobre la plasticidad del cuerpo humano.

A esto, ya han pasado unos 30 años, y todo lo que envuelve a Guinea Pig ha quedado algo mal envejecido, sobretodo por los FX, que denotan el paso de los años y no impactan como deberían a vista actual por las obvias mejoras que la tecnología ha ido aportado al cine. Pues bien, la productora y distribuidora Unearthed Films tiene respuesta, y es que esta empresa americana creada por Stephen Biro, Paul White y Rhett Rushing, además de distribuir al mercado doméstico obras de culto del cine de terror más extremo -como las mismas Guinea Pig-, también producen películas, como las que nos ocupa: American Guinea Pig: Bouquet of Guts and Gore. Un título que, tal y como apunta, es una revisión americana de la serie japonesa original y que se produció en 2014 por el propio Stephen Biro. Además dio inicio a una serie de posteriores obras del mismo estilo de las que hoy ya podemos contar hasta 4.


American Guinea Pig: Bouquet of Guts and Gore maximiza el respecto por el material original y no aporta relevantes mejoras técnicas más allá del gore artesanal, que vuelve a ser de lo más pringoso y alejado del digital, y demuestra una indiscutible calidad. El respecto al original lo notamos por ejemplo en la fotografía, rodada en 4:3 y con una calidad de resolución propia de cámaras VHS, además de un buscado tratamiento de la imagen para nada unitario al entonar distintos etalonajes, como si de una película amateur se tratara, que es al fin y al cabo la idea original de aquellas viejas Guinea Pig. Por lo tanto, la película posee esa imagen feísta propia de las cintas VHS y una torpeza en el plano-contraplano que encaja muy bien en la idea que pretende buscar el director de intentar crear lo que bien podría tratarse de una auténtica película snuff. Incluso también, Stephen Biro cuida los detalles al máximo posible, como por ejemplo en el vestuario de las dos chicas protagonistas y la estética escenográfica, muy acorde con la época en que se rodó la serie original Guinea Pig.


A partir de aquí, la película muestra como un macarra enmascarado y sin camiseta secuestra a dos chicas para luego dejarlas atadas en un garaje y practicarles todo tipo de torturas, en unos 60 minutos de película. Los Fx, como comentaba, son excelentes, y admito que las torturas que se ven en pantalla invitan a cerrar los ojos y a contraer los dedos del pié, sobretodo en la escena de las agujas. Poco a poco la carne humana de las dos pobres chicas se va separando por piezas, unas chicas que están maniatadas y con su cuerpo completamente paralizado por una droga que les inyectan en vena -pero que son conscientes y con los ojos abiertos en todo momento-, solo pudiendo así parpadear y llorar hasta que la pérdida de sangre las haga morir.

Por cierto, invito al espectador a ser valiente y a terminar de ver la película, porqué la escena final es completamente demoledora -y sin una gota de sangre-. Avisados quedáis.


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