Housewife - Can Evrenol, 2017


-DIRECTOR: Can Evrenol
-GUIÓN: Can Evrenol, Cem Özüduru
-TÍTULO ORIGINAL: Housewife
-AÑO: 2017
-DURACIÓN: 82 min.
-PAÍS: Turquía
-MÚSICA: Antoni Maiovvi
-FOTOGRAFÍA: Tayman Tekin
-REPARTO: David Sakurai, Clémentine Poidatz, Defne Halman, Ali Aksöz, Alicia Kapudag, Resit Berker Enhos
-PRODUCTORA: Anka Film / Chantier Films / Mo Film

NOTA: 8


Buen sabor de boca dejó al público de Sitges Housewife, la nueva película del turco Can Evrenol, un director que agradó generalmente en 2015 con Baskin por su trabajada estética, pero se la criticó por la falta de músculo y distorsión argumental. Ahora en 2017 ha vuelto con fuerza a presentar una nueva producción que no olvida la parte estética elaborada, pero además hila una historia que, pese a seguir algo dispersa en ideas, a diferencia de su predecesora Baskin aquí consigue dejar la sensación al espectador de que en ella hay mucha carne oculta a la espera de ser revelada. Es una película que pide ser vista varias veces, para así acabar de extraer en su totalidad el significado real de todo ese entramado pesadillezco que sufre Holly, la protagonista, y lo mejor de todo es que tras ver por primera vez Housewife viene de gusto hacerlo.

Housewife parte inicialmente con una brutal escena en que la pequeña Holly y su hermana mayor, mientras juegan a muñecas en su habitación, ésta última le llega por primera vez la regla. Eso hace que Holly avise a su madre, y ésta reacciona violentamente llevándose a su hija directa al baño, lugar donde la acaba ahogando en el agua del váter. Seguidamente, le clava un cuchillo a su marido, que se alarmó por la situación. Años después de esa trágica vivencia, Holly es ya adulta y vive con su pareja, pero debe convivir a diario con el trauma infantil. Ella cree que más o menos lo tiene superado, hasta que la aparición de un mentalista de prestigio destrozará esa percepción que ella tenía.


Hasta el momento que el mentalista aparece en escena, Housewife parece anclada en la banalidad, en escenas que se limitan a mostrar la vida más o menos recuperada de Holly, unos minutos que se hacen algo aburridos. Pero calma, porqué todo se desmorona con la llegada del mentalista, para desestabilizar el ritmo lineal de la narración a un filme que acaba por ser laberíntico, en que la misma Holly perderá la percepción de lo que es real y lo que no, en lo que vendría a significar como una lucha personal por superar definitivamente su trauma infantil ayudada por el mentalista. Pero nada es lo que parece, ya que Holly no sabe que ese mentalista no es agua clara, tiene un objetivo, un objetivo que empezó su madre años atrás cuando Holly era pequeña y mató a su hermana mayor. A esto, Housewife empieza a viajar a la deriva del onírico, despistando al espectador de hacia donde se dirige la película, en un tramado de escenas que mezclan el apetito sexual impulsivo de Holly con momentos de auténtica pesadilla, que no son más que una representación de una psique llena de cicatrices que acaban emulsionadas en la pantalla. Todo ello se convierte en un laberinto lynchiano, a través de un tono oscuro y confuso, pero lejos de ser molesto, poco a poco se va convirtiendo en algo que eclosiona en una escena final reveladora, cargada de violencia, gore, y que puedo asegurar que es muy bestia. Una escena brutal, llena de excesos, y una revelación final lovecraftiana merecedora de ser recordada, en parte también por poseer una calidad técnica y artística digna de buen cine, y digna de un director como Can Evrenol.


Otros aspectos plausibles son lo estético. De hecho, ya en el póster de la película se podía intuir la influencia italiana en Housewife, con esos colores rojos y azules tan de Mario Bava y Dario Argento, y que más allá del poster también se ven aplicados en infinidad de escenas de la película. Tampoco nos podemos olvidar de la música tan icónica de aquél cine, con ritmo y teclado, que nos conduce a otra época a la vez que nos seduce por el detalle. Y sin ir más lejos, tenemos una protagonista llamada Clémentine Poidatz, una actriz francesa que está increíble en un papel a ratos físico, a ratos demente, a ratos sexual y en general con tantas exigencias como es el de Holly. Está impresionante.


En general Housewife es una película que hace un paso adelante respecto a Baskin, por parte de su director Can Evrenol. De ella podemos extraer varias conclusiones, como por ejemplo de que en Turquía se puede hacer buen cine de género sin ningún tipo de tabú cultural, como en temas sexuales o religiosos, y también de que ir a la deriva narrativamente no siempre es del todo negativo, sino que nos prepara sin que nos demos cuenta a absolutamente cualquier locura. Housewife es eso, un caldo que se cuece poco a poco -que tarda la vida a calentarse, no lo negaré- y que termina hirviendo una substancia cargada de sabores intensos no apto para paladares sensibles ni superficiales. Housewife es una combinación perfecta de cine bonito, duro, y que exige invertir unas cuantas neuronas para seguir la narración.



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