Revenge - Coralie Fargeat, 2017


-DIRECTOR: Coralie Fargeat
-GUIÓN: Coralie Fargeat
-AÑO: 2017
-DURACIÓN: 108 min.
-PAÍS: Francia
-FOTOGRAFÍA: Robrecht Heyvaert
-REPARTO: Matilda Anna Ingrid Lutz, Kevin Janssens
-PRODUCTORA: M.E.S. Productions / Monkey Pack Films / Logical Pictures / Charades

NOTA: 6


De Francia, y a manos de una mujer, llegó a Sitges una de las producciones más salvajes de la edición. Revenge, un título que hila una historia a ritmo de rape and revenge, un subgénero de explotación nacido en los años 70 a través de películas emblemáticas como La última casa a la izquierda o La violencia del sexo. Un cine con violaciones y posterior venganza tiene como objetivo principal incomodar al espectador, al mismo tiempo que le sugiere cierta crítica social sobre la conducta humana: si bien en los años 70 el rape and revenge sirvió como herramienta para expresar un alarmismo social sobre la aparición de la moda hippie -libertad sexual, las drogas, y en general todos esos valores modernos que expresaron los jóvenes tras la guerra del Vietnam- y que contrastaban con los valores tradicionales de la américa profunda; ahora, con Revenge, tenemos que hablar sobre la mirada masculina, sobre aquellas miradas a veces limpias y a veces sucias que las mujeres, y seguramente solo las mujeres, detectan y se enfrentan a diario. De hecho, y no en vano, el encuadre de cámara apuntará infinidad de veces al culo de la protagonista, en lo que es un claro mensaje al público masculino... ejem!

Ante esta intención crítica, la directora Coralie Fargeat cuenta una historia sobre tres empresarios ricos y casados que se reúnen en una mansión en medio del desierto, lugar donde también acude Jen (Matilda Lutz), la amante de uno de ellos. Jen, una mujer de gran belleza, se convierte en objeto de deseo de los otros dos hombres, hasta el punto de que uno de ellos la acabará violando ante la indiferencia del otro. La situación acaba en tragedia, pero Jen sobrevive, y busca su venganza.


Lo que más sorprende de la película es que una mujer dirija un rape and revenge, en el subgénero cinematográfico más duro para una mujer. Se prevé una venganza terrible tras una violación anal que, a diferencia de otros filmes del estilo, Fargeat no muestra de un modo morboso y se limita a la sugerencia más que a la evidencia. Esto no significa que la película luego no se recree con durísimas escenas de venganza hacia los agresores de Jen, unas escenas llenas de sangre y violencia, pero hay que tener algo claro: las intenciones de la directora no son lo más evidente. Y es que Fargeat no busca un rape and revenge a la vieja usanza, sino más bien busca con Revenge una sátira a todos los clichés de este subgénero, exagerándolos de una manera casi sobrenatural. Ante este planteamiento más o menos cómico, la verdad es que pocos de los que vimos la película en Sitges entendimos esta aportación de Fargeat al subgénero, y la verdad es que tampoco la hemos disfrutado. Creo que el mayor problema que tiene la directora es que no acaba de conseguir un tono definido en la película, si tirar a la comedia o mantenerse en un tono seco, quedando así un resultado en Revenge ambiguo, incapaz de satisfacer a nadie. Y es que se hace raro ver según qué escenas sin sentido, en un subgénero que precisamente su hiperrealismo es lo que siempre ha causado un fuerte interés a los espectadores. Por lo tanto, Revenge no funciona ni como sátira, ni como rape and revenge.


Mejor está la interpretación de Matilda Lutz como Jen, una chica de pocas palabras, abierta a la confianza pero que no da nunca pie a ser malinterpretada. Solo las miradas sucias quiebran su temperamento y acaba ejecutando una venganza que le exige como actriz un potencial físico notable, y que así demuestra en distintas escenas de acción. Unas escenas que llegan a ser exageradas, como comentaba, por los litros de sangre que salen de su cuerpo, o la de su renacimiento para vengarse. Además, su plan vengativo se sitúa en un desierto inmenso que representa la soledad a la que debe exponerse la mujer en el día a día y que solo, solo ella misma con su fuerza y orgullo, podrá defenderse de los degenerados pervertidos.



En resumen, la película acaba siendo un homenaje a los clichés del rape and revenge, un subgénero en que la mujer ejerce un camino solitario hacia el empoderamiento de fuerza y facultades casi milagrosas después de enfrentarse cara a cara con la muerte, para así vengarse de aquella violencia injustificable de los hombres. Una venganza que transmite un mensaje de fuerza a las mujeres, a todas las que sufren a diario esa mirada sucia de los hombres, para combatirla y así preservar su dignidad. Lástima solo de desentonar a ratos por esas escenas sin sentido, que restan credibilidad a un subgénero como el rape and revenge que, precisamente, su gran virtud es mostrar la cosas como son, de mostrar la violencia entre sexos en su estado más animal y descontrolado.


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