The Battleship Island - Seung-wan Ryoo, 2017


-TÍTULO ORIGINAL: The Battleship Island
-DIRECTOR: Ryoo Seung-wan
-GUIÓN: Ryoo Seung-wan
-AÑO: 2017
-DURACIÓN: 132 min.
-PAÍS: Corea del Sur
-REPARTO: Hwang Jung-min, Kim Soo-an, Song Joong-ki, So Ji-seob, Johan Karlberg,Lee Jung-hyun

NOTA: 6


Seguramente el cine coreano podrá presumir este año de dos producciones por encima del resto, como son The Villainess y la presente The Battleship Island (A Special Lady no la he visto aún y no puedo opinar). La que nos ocupa, es una película contextualizada en la Corea ocupada por los japoneses en 1945, concretamente a la isla de Hashima, lugar en que los nipones obligaron a los coreanos a trabajos forzados en unas minas justo cuando la 2aGM daba sus últimos coletazos, poco antes de la inminente bomba de Nagasaki. Esta producción de alto presupuesto ha sido un auténtico boom en Corea del Sur al haber conseguido solo en el primer fin de semana de su estreno hasta 2'5 Millones de espectadores, convirtiéndose así en uno de los títulos más importantes del año en su país. De hecho, lleva ya recaudados casi 50 Millones.

The Battleship Island está dirigida por un experto en el cine de acción como es Seung-wan Ryoo (The Berlin File, Veteran), pero que a diferencia de sus anteriores films en esta ocasión apuesta más por una película cercana al espionaje y cine bélico. Una película que se marca como intención rebelar uno de eventos más oscuros y poco conocidos de la ocupación japonesa en Corea, que es el de la isla de Hashima, para así desplegar una atroz crítica social e histórica sobre abusos y corrupción, y acabar finalmente escenificando un nacionalismo coreano rodado de forma heroica y con mucha épica.

Todo ello es conducido argumentalmente por un padre músico (interpretado por Jung-min Hwang (El Extraño)) junto a su hija bailarina (interpretada por Su-an Kim, la niña de Train to Busan), que ambos acaban en la isla esclavizados. Hay un primer acto estirado innecesariamente como un chicle basado en cómo el padre intenta extraer el máximo de humanidad posible de un lugar como Hashima, con la intención de salvaguardar el candor de su hija en lo que es una bonita relación padre-hija, y que bien puede recordar a La Vida es Bella. Todo esto al mismo tiempo que vamos conociendo personajes secundarios, muy bien definidos cada uno de ellos, y entre medio un entramado conspiratorio de traiciones y espionaje que juega a descubrir con quién puedes confiar y con quién no. 

El metraje completo dura más de 2 horas, 132 min de los que bien se podrían recortar 30. El guión está pensado para que los primeros 100 min la historia caliente motores y luego soltarse en sus últimos 30 min, en un último acto visualmente impresionante que muestra el intento de huida de la isla de los cientos de coreanos encerrados en Hashima. Esa última escena da paso a la acción, la aventura y las hazañas bélicas.


No está del todo mal la película, pero cae en el mismo error habitual del cine Coreano. No sé si es algo cultural, pero no entiendo por qué cada una de sus producciones tiene que durar entre 2 y 3 horas, porqué suele sobrar metraje y en eso se ve afectado el ritmo. Y aquí radica precisamente el principal problema de The Battleship Island: se hace aburrida a ratos, y la verdad es que hay veces que parece ir a la deriva a base de diálogos y situaciones vacuas, perdiendo así la garra con el público.

No obstante me quiero quitar el sombrero con determinadas escenas, que están brillantemente dirigidas. Ya desde esa escena inicial en las minas, con un impresionante plano secuencia con la fotografía en blanco y negro, su director transmite al espectador sensación de caos, claustrofobia, peligro constante, en una escena que logra incomodar y da fe del horror que debieron vivir aquellos coreanos. También los últimos 30 minutos son brutales. En este último acto vuelve la acción y de nuevo se nota un talento increíble para filmar unas escenas de acción que no solo desprenden visualmente un buen hacer, sino que consiguen emocionar, poner la piel de gallina al espectador igual como lo consiguen obras como Braveheart o El Patriota. Adoro la épica nacionalista, y aquí se representa de un modo espectacular.


Y gran parte del mérito de este buen hacer visual lo entendemos precisamente con lo que no se ve, la BSO. Necesitaba compartirlo. Es algo maravilloso para los sentidos disfrutar cómo un director demuestra un dominio absoluto de los cuatro canales de una BSO, como es la música, los diálogos, efectos y silencios, que es lo que hace emocionar al espectador. Nunca los silencios hablaban tanto, ni la música conseguía hacer bonita una heroicidad suicida. Es casi poético como Seung-wan Ryoo decide expresar algunas sensaciones y situaciones, que hacen de la épica de The Battleship Island algo sublime.


En fin, The Battleship Island es una película que falla en algo tan simple como es que tiene un metraje absurdamente estirado, y esto afecta al ritmo de la película. No hay mucho más a criticarle a una obra con pretensiones altamente comerciales, que busca la épica y lo consigue a través de actores de renombre de su país. Es que además, incluso el acabado final en cuanto a FX y tratamiento de la BSO es de lo más redondo del cine coreano de los últimos años. Y para los que aguanten las 2 primeras horas pues que se preparen, porqué los últimos 30 son pura dinamita!


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