Entrevista a Sergio Martino (Sitges 2017)

Sergio Martino es conocido -y reconocido- por los aficionados al género de terror como alguien poseedor de una gran sabiduría sobre el cine de explotación en Italia, una sabiduría adquirida a base de una contrastada experiencia y demostrada en numerosos documentales y libros especializados. Trabajó como director, pero también fue productor y guionista, y forma parte de una vieja escuela de artistas que todavía permanecen vivos y que, gracias a su testimonio, hoy podemos seguir hablando y descubriendo detalles, curiosidades y particularidades de obras tan emblemáticas y diferenciadas entre ellas como son “La perversa señora Wardh” (1971), “Vicios prohibidos” (1972) “Torso – violencia carnal” (1973), o “La montaña del Dios Caníbal” (1978), entre muchas otras.

Sergio Martino, nacido el 19 de Julio de 1938 en Roma, con 79 años de edad visitó el pasado Festival de Sitges, por lo que aprovechamos para entrevistarle. Lo hicimos junto a otro medio, con La abadía del Berzano, un medio mucho más experto que el nuestro en cuanto a cine italiano y por lo que agradecemos su participación a la hora de elaborar algunas preguntas planteadas a Sergio Martino. Cabe decir que Martino, pese a su longeva edad sigue preservando una lucidez envidiable y se nota en la extensión y densidad de sus respuestas a nuestras preguntas. Otra cosa, y que solo los más enterados sobre el giallo y la explotación italiana se darán cuenta al leer estas respuestas, es que hay algunos argumentos de Sergio Martino que es sabido por muchos que no son ciertos. En todo caso, no seremos nosotros quien discutiremos sus argumentaciones. En total son siete preguntas, las que el tiempo nos permitió hacer. Espero que os interese.



-Uno de sus colaboradores fundamentales dentro de los giallo es Ernesto Gastaldi. ¿Cuánto de usted y cuánto de él hay en sus películas conjuntas?

Depende. En algunas de las películas que hicimos había más de él y viceversa. En casi todas mis primeras películas escribí los guiones, pero en muchas ocasiones no los firmaba, porque entonces los porcentajes que se dan ahora a los autores no existían. Por ejemplo, en “La perversa señora Ward” para darle más ritmo y más suspense cambié la mecánica del descubrimiento del asesino para intentar confundir al crimen, haciendo que la ciudad donde se ambientaba la historia sufriera los ataques de un asesino en serie. Este fue mi aporte a esta película, por citarte un caso.


-Una de las particularidades del giallo es su componente sexual. Según creo que no está muy de acuerdo con este tipo de ingredientes. En cualquier caso, ¿qué cree que aporta su concurso a este tipo de films?

En este periodo en Italia se vivía un momento de gran libertad de costumbres tras la relajación de la censura, y los distribuidores querían que hubiera escenas de sexo, a pesar de que a menudo eran cortadas por las censuras. Hay muchas escenas que se rodaban sabiendo que iban a ser cortadas, aunque a día de hoy mayoría de las versiones que circulan de las películas están íntegras. En “La perversa Señora Ward” hay muchos planos de sexo entre Edwige Fenech y George Hilton que en la copia estrenada originalmente no estaban. No obstante, hay que tener en cuenta que entonces era un reclamo que las películas tuvieran la calificación de no aptas para menores, porque esto generaba unas expectativas y un interés morboso, por así decirlo, entre los espectadores.



-¿Todas estas imposiciones desde producción le gustaban?

No, no me gustaban, claro; eran un problema de mercado. Pero yo era consciente que esas escenas se rodaban para luego ser cortadas. Era una coartada para que la censura pudiera hacer su trabajo y conseguir así el sello de película no apta para menores, que era una necesidad de los distribuidores. En cambio, actualmente tener esta calificación no es bueno, ya que para su emisión en televisión estos films suelen ser relegados a unos horarios que no se corresponden con la clasificación que tendrían con los estándares actuales. Es algo que antes era positivo y ahora se ha vuelto negativo.


-Aunque sobre el papel tengan enfoques y tratamientos muy distintos entre sí, el hilo conductor de sus gialli se centra en los problemas, neuras y temores que atenazan a sus protagonistas, en casi todos los casos femeninos, en lo que puede verse como una reflexión en torno a la soledad, alienación, angustia vital e insatisfacciones de la mujer burguesa. ¿Era algo premeditado? ¿Y cómo conseguía acomodar este discurso en un cine de vocación popular como el suyo?

Detrás de la conformación del giallo estaba la psique de la mujer que le daba interés al crear cierta confusión entre las imágenes vistas y las imaginadas.


-Con respecto a “La perversa señora Wardh”, según tengo entendido tuvo que cambiar la denominación original inicialmente prevista para Italia, añadiendo una “h” al apellido de la protagonista, debido a una denuncia. ¿Qué ocurrió exactamente?

Originalmente la película iba a llamarse Lo strano vizio della signora Ward. Sin embargo, en Italia esta forma del apellido existía y una tal señora Wardh nos amenazó con denunciarnos por esta asociación que el título de la película hacía con su apellido. No fue la única anécdota que se dio en esta película. En la escena del hielo y la puerta, apareció un hombre diciendo que esa secuencia la había escrito él. Lo cierto es que no era la primera vez que ocurría algo así.


-Tanto en Vicios prohibidos como Torso cambian la tan habitual ambientación internacional para hacerlo en zonas muy determinadas de la geografía italiana, abundando los apuntes costumbristas. ¿Fue algo premeditado para ofrecer un retrato de ciertos aspectos de la sociedad local de la época?

Bueno, las coproducciones tenían la exigencia de que las escenas fueran rodadas en varios países. En “La perversa señora Ward” parte se rodó en Sitges y parte en Austria, porqué la película estaba coproducida por España y Austria. Pero, por otra parte, esta circunstancia también obedecía a que para el público italiano no resultaba verosímil que este tipo de tramas ocurrieran en su país. Entonces era una necesidad que estas películas se ambientaran en otros países para darles credibilidad. Esto fue así hasta que Dario Argento estrenó “El pájaro de las plumas de cristal”. La historia se ambientaba en Italia y pese a ello fue un gran éxito, lo que de algún modo abrió la caja de pandora; a partir de ese momento ya se podían ambientar este tipo de películas en Italia. En el caso de “Torso” se ambientó en Perugia, aunque con una ambiente internacional, porque Carlo Ponti, que era el productor de la película, quería que se rodara en inglés, y aprovechamos el que allí exista una universidad internacional para hacer esta mezcla entre alumnos extranjeros y ciudadanos locales.



-¿En “La montaña del dios caníbal” utilizaste material de stock de documentales? Explica también como fue el rodaje, en que lo más llamativo a simple vista es que contasteis en el reparto con la presencia de una estrella internacional en el cine como fue la actriz Ursula Andress.

No, todo lo que aparece en la película fue rodado exprofeso. Ursula Andress, que interpretaba el papel protagonista, era una actriz que amaba mucho la aventura. Creo que tenía mucho que ver con su relación con Jean-Paul Belmondo. Ella me contaba que había estado en África cabalgando en búfalos sin protección y que había cogido una infección porque se le había clavado en una pierna un pelo del animal, que son como espinas.

En la película no tuvo ningún problema en rodar la escena con la serpiente. Estaba tan tranquila. Lógicamente había un miembro del equipo que estaba sujetando la serpiente, pero en cualquier caso hay que tener en cuenta que se trataba de una pitón, que es como una morena, y como te muerda no te suelta. Recuerdo también que durante las escenas que rodamos en una gruta en Malasia, a una temperatura de cuarenta grados y una humedad del cien por cien, todo el equipo adelgazamos muchísimo debido a estas condiciones ambientales.



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