Annabelle 2: La Creación (Annabelle: Creation) - David F. Sandberg, 2017


-DIRECTOR: David F. Sandberg
-GUIÓN: Gary Dauberman
-TÍTULO ORIGINAL: Annabelle: Creation
-AÑO: 2017
-DURACIÓN: 109 min.
-PAÍS: Estados Unidos
-MÚSICA: Benjamin Wallfisch
-FOTOGRAFÍA: Maxime Alexandre
-REPARTO: Stephanie Sigman, Talitha Bateman, Lulu Wilson, Philippa Anne Coulthard,Grace Fulton, Lou Lou Safran, Samara Lee, Tayler Buck, Javier Botet
-PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures / Evergreen Media Group




Annabelle 2: La Creación confirma lo que sospechaba en Annabelle: existe un potencial completamente desaprovechado que acaba lanzado al precipicio de la cultura masiva y alejado a los fieles devotos del cine de terror, que al fin y al cabo son los que siempre están allí para dar culto a lo valioso. Y es que Annabelle, una muñeca diabólica nacida de una spin off de la saga creada por James Wan, Expediente Warren, posee un carisma más que evidente que la consolida como franquicia rentable, pero carece del punch necesario para consagrarse en el género como villana a recordar.

¿Donde situamos Annabelle 2: La Creación? Pues es complicado de explicar, pero se trataría de la precuela del spin-off de Expediente Warren, y que a la vez sirve para conectar con el futuro spin-off de The Nun. Hablando claro, se trata del origen de la muñeca Annabelle, una película que explica cómo y quién creó la muñeca y qué ocurrió posteriormente a hacerlo. La historia se sitúa en varios años después del trágico fallecimiento de la hija de un juguetero que crea muñecas y su mujer, cuando éstos acogen en su casa a una enfermera y un grupo de chicas tratando de convertir su hogar en un cálido orfanato. Sin embargo, los nuevos inquilinos se convertirán en el objetivo de Annabelle, una muñeca poseída por un ser demoníaco.


Como comentaba, la película pretende dar respuestas a la creación de la muñeca Annabelle y de la maldición que recae en ella. Nada más lejos que la intención, Annabelle 2: La Creación utiliza la misma fórmula estructural que su predecesora, con los mismos sustos, las mismas subidas de volumen, las mismas situaciones y en sí, el mismo molde usado para las grandes producciones del género de terror que ya tenemos más que masticado. Todos los recursos se notan muy utilizados, como de una de una producción de factura rápida -pero elegante-, que es técnicamente impecable, pero muy alejada de una personalidad propia, sin un cariño depositado en ella como sí podemos encontrar por ejemplo en las películas de Expediente Warren o Insidious. Estas obras creadas por James Wan y Leigh Whannell, también con un gran presupuesto y grandes estudios detrás detrás, demuestran un esmero tras la cámara para desarrollar escenas de auténtico terror, de trabajarlas con paciencia, con imaginación y siempre teniendo claro que la clave para aterrar al público es aguantar el suspense y sobretodo jugar bien con el fuera de campo. Annabelle 2: La Creación evidencia que no tiene esa dedicación detrás, y se revela como algo industrializado surgido de una fábrica de producciones cinematográficas en cadena, y completamente alejada de la artesanía que pide.


La película está creada por David F. Sandberg, el que dirigió recientemente Nunca apagues la luz, otra producción pasable pero que nunca dejará de ser eso, “pasable”, cine del montón con fecha de caducidad. No obstante hay que reconocer que en esta precuela Sandberg apuesta por una puesta en escena más trabajada, y utiliza recursos del cine más clásico como los espejos y elementos religiosos como arma para crear terror, pero en el fondo parece maniatado por un guión que se niega a sí mismo a trabajar ese origen de la muñeca y desplegar así una historia que enriquezca el film anterior. El guión está escrito por la misma persona que Annabelle, Gary Dauberman -que también ha escrito la reciente It (2017) y que ha hecho lo mismo con su futura secuela-, para hilar una historia con una columna vertebral idéntica a la de la primera parte, con niños por una gran casa asustados por tener visiones, escuchar ruidos, producirse alguna muerte, y descubrir como una muñeca que nunca se mueve parece ser la culpable de todo. A partir de aquí, hay unos pocos detalles que suman información sobre el origen del mal en Annabelle, y que se descubrirán justo al final de la película, momento en que se conectará con los protagonistas de Annabelle para así dar una continuidad a la historia.


En fin, un origen poco revelador -y que me ha parecido catastrófico argumentalmente-, y un sentido del terror usado y más que gastadoAnnabelle 2: La Creación es un producto masivo que posee el carisma necesario para expandir una franquicia que sobrepasa ya los 800 millones de dólares, pero evidencia una fabricación de consumo rápido, ausente de cariño, y anclada a un estilo de hacer cine basado en alterar la banda sonora que queda completamente lejos de la artesanía que pide una muñeca que lo tiene todo para dejar su huella al género. Es una pena, porqué parece maniatada por unos estudios más preocupados por la falta de paciencia a la hora de crear la esencia del verdadero terror que suele pedir el público palomitero, que del trabajo a la hora de un potente sentido del siniestro, tal y como hace perfectamente James Wan.

Y sí, Annabelle 2: La Creación sirve para conectar con The Nun, que esperabais!


Comentarios