Meatball Machine - Yûdai Yamaguchi, Jun'ichi Yamamoto, 2005


-TÍTULO ORIGINAL: Mîtobôru mashin (Meatball Machine)
-AÑO: 2005
-DURACIÓN: 90 min.
-PAÍS: Japón
-DIRECTOR: Yûdai Yamaguchi, Jun'ichi Yamamoto
-GUIÓN: Yûdai Yamaguchi, Jun'ichi Yamamoto
-FOTOGRAFÍA: Shinji Kugimiya, Shu G. Momose
-REPARTO: Issei Takahashi, Aoba Kawai, Kenichi Kawasaki, Shôichirô Masumoto, Toru Tezuka, Ayano Yamamoto
-PRODUCTORA: King Record Co. / NTT Learning System




Cuando hemos de enfrentarnos a una película como Meatball Machine tenemos que tener clara una cosa: Japón juega siempre a una liga aparte. A partir de aquí, uno debe mentalizarse a poder encontrar cualquier locura desenfrenada cargada de excesos, frikismo, perversión o ideas estrambóticas, y que todo en su conjunto puede materializarse en cine casi alienígena, un cine que solo los japoneses consiguen entender. No obstante, esta autenticidad marca de la casa, es para mí lo que da valor este tipo de películas como Meatball Machine, en que multitud de influencias que van desde el hentai de Urotsukidoji hasta el gore casero casi de plastilina, configuran un tipo de cine sin complejos, pringoso, bestia, y que joder, invita a abrirse unas cervezas y disfrutar de la película.

La historia presenta a dos jóvenes: un chico muy tímido que desearía tener relaciones sexuales con mujeres pero no se ve capaz, y por otro lado una chica acomplejada por los abusos que tuvo en su infancia por parte de su padre y que acabaron provocándole cicatrices por todo su cuerpo. Meatball Machine habla sobre las dificultades a superar estos complejos, y como por más que desearíamos solucionarlos la lucha es dura, larga y agotadora, pero también posible ganarla. A todo esto, unos parásitos alienígenas convierten en máquinas de matar a los dos chicos protagonistas, que deberán enfrentarse el uno contra el otro a un duelo a muerte.


Meatball Machine es una película producida en 2005 y que fue dirigida por el tándem Yûdai Yamaguchi y Jun'ichi Yamamoto, que no es más que un remake mejorado de una película de homónimo título que en 1999 dirigió el propio Jun'ichi Yamamoto. Pese a este detalle, lo que destaca precisamente en este remake son los impresionantes efectos especiales creados por Yoshihiro Nishimura, cuando éste aún no había dirigido ninguna película. Meatball Machine es Nishimura en estado puro, una película en que a cada escena podemos ver su trabajo a base de maquillajes imposibles, explosiones de sangre, criaturas del otro mundo, y un acabado cyberpunk en que el metal y la carne parecen fusionados. Todo ello configura una película de acción llena de peleas ultra-sangrientas por parte de dos jóvenes convertidos en unos guerreros mitad alienígenes y mitad metalizados, pero que guardan su humanidad en el interior, elaborándose así una nueva carne que acaba mutando a los jóvenes en una especie de Mutronics curiosos.


Además del gran trabajo de Nishimura, vale la pena destacar la dirección de Yûdai Yamaguchi y Jun'ichi Yamamoto, que aportan a la narrativa una dirección muy bruta, utilizando angulares tanto en interiores como en exteriores, y que junto con travelings vertiginosos y tembleques abruptos, recuerda muchísimo a la obra de Shinha Tsukamoto Tetsuo. De hecho, ambas tienen muchos paralelismos estéticos y narrativos, incluso escenográficos, situados siempre en una ciudad llena de cables eléctricos y telefónicos, con las calles vacías de gente, y en general provocando una sensación de tristeza constante.

Como punto más negativo de semejante espectáculo de Serie B, debo situarme precisamente en lo escenográfico. Se nota una falta de conexión escenográfica de las calles con los maquillajes de los protagonistas, que por ejemplo, en Tetsuo, se veía mejor resuelto. Si bien las calles poseen cables y la sensación casi de deshumanización, no acaba de conectar con esta nueva carne que presenta Meatball Machine, que sabe a poco, y da la sensación en algunas escenas de luchas en exteriores de estar viendo algo barato, pobre, casi amateur.



En fin, una cosa no quita la otra, y hay que reconocer que estamos ante un gran espectáculo de Serie B, con grandes maquillajes y FX caseros que flipará a todo aquél que se anime a verla. Un cine de puro entretenimiento que posee diferentes influencias, como los tentáculos violadores de Urotsukidoji, la carne y el metal, los ultracuerpos y una dirección muy influenciada por Shinha Tsukamoto que hará las delicias de todo aquél que busque una película en que derrochar sangre y trozos de carne por el suelo sea lo prioritario. Eso sí, siempre cuidando al máximo todo lo estético, y sino juzgar con las imágenes que muestro:





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