El Habitante - Guillermo Amoedo, 2017


-DIRECTOR: Guillermo Amoedo
-GUIÓN: Guillermo Amoedo
-AÑO: 2017
-DURACIÓN: 93 min.
-PAÍS: México
-MÚSICA: Manuel Riveiro
-FOTOGRAFIA: Erwin Jaquez
-REPARTO: Gabriela de la Garza, María Evoli, Pablo Guisa Koestinger, Fernando Becerril, Carla Adell, Vanesa Restrepo, Luis Eduardo Reyes, Flavio Medina, Natasha Cubria
-PRODUCTORA: Bh5 / Sobras International Pictures




Cuando en 2014 el uruguayo Guillermo Amoedo presentó The Stranger en Sitges como su opera prima, muchos le clisamos como autor a seguir la pista. Provenía de trabajar con Nicolás Lopez y Eli Roth en la productora Sobras, ejerciendo como co-guionista en distintas producciones, hasta que obtuvo su oportunidad a dirigir un largometraje. Lo que más captó la atención de Amoedo cuando vimos su debut en The Stranger fue un notable distanciamiento del cine de los otros dos cineastas mencionados, un distanciamiento basado en aplicar un tono mucho más serio y adulto, en tomarse la violencia como algo respetuoso, y también por tratar géneros como el vampírico -y ahora con el de las posesiones demoníacas-, desde el respecto y con una actualización de los valores básicos hacia un público actual. Amoedo es un director joven, que utiliza influencias de determinados clásicos expresados en acorde a las tendencias de hoy.

El Habitante, la nueva película de Guillermo Amoedo -y que él mismo también ha escrito-, pudo verse en primicia mundial en Sitges. Se trata de otra película rodada en México, pero a diferencia de The Stranger, el idioma empleado para el rodaje ha sido el español. La película trata sobre 3 chicas que pretenden entrar a robar en la casa del senador del país, y como si de una home invasión se tratara, las chicas irrumpen al hogar, atan y amordazan al senador y a su mujer, y posteriormente inician el robo de pertenencias. Pero, por sorpresa de las asaltantes, descubrirán que en el sótano se encuentra atada en una camilla la hija del matrimonio, Tamara, una niña que está poseída por el demonio.


La película a mí me gustó, pese a que no ha sido una valoración compartida por otros medios, pero creo que El Habitante posé un ritmo fuerte que nunca decae, y en cuanto al terror sabe muy bien como labrar el terreno en cada escena antes del punch. No es una película que abuse de sustos, más bien prioriza un clímax malsano que se mantiene constantemente, provocando así un ronroneo al estómago del espectador que le hace mantenerlo siempre en alerta. De este modo, y con tal argumento, se hace fácil detectar influencias de títulos como la reciente No Respires -a través de una home invasión-, pero sobretodo con obras como El Exorcista y Anticristo, o incluso La Endemoniada.

A la película hay que criticarle una excesiva influencia en El Exorcista de William Friedkin. No solo por el argumento, también por la estética de Tamara, la niña de 11 años poseída por el demonio, así como por la intervención del un sacerdote proveniente del Vaticano para practicar un exorcismo. También otros aspectos como el vestuario y maquillaje de la niña es idéntico al de Regan, y además de utilizar Amoedo algunos recursos como los vómitos, también visibles en la obra de Friedkin. Pese a ello, hay que reconocer un buen trabajo a la hora de perfilar un modelo de personaje diferenciado al de Regan. A Regan la hemos conocido como alguien grullera, torpe en su mensaje, agresiva, y por contra Tamara es alguien muy inteligente y meticulosa, capaz con sus palabras de manipular a las personas como ella quiere, incluso de empujarlas al suicidio. La verdad es que El Habitante dibuja un personaje muy interesante y aterrador, como si de Hannibal Lecter se tratara, y que además está magníficamente interpretado por la joven actriz Natasha Cubría.


El resto de interpretaciones están correctas. Destacan actrices como Gabriela de la Garza y Vanesa Restrepo, pero en general todos están solventes interpretando roles que denotan una personalidad propia y que consiguen ir modificando a medida que los sucesos de la trama interpelan su persona y les hacen evolucionar hacia posturas más emocionales, hacia el miedo y también la rabia. Estas interpretaciones saben entender que El Habitante es una película en que el personaje de Tamara les pone a todos a prueba, haciendo tambalear elementos estructurales de su persona, como es la confianza al otro y la esperanza. Y en efecto, El Habitante es otra película sobre la fe, y que invita a aferrarse a lo divino con tal de sobrevivir y vencer al demonio, pero es también una prueba de lucha interna de sus personajes hacia la manipulación emocional.


También quisiera destacar la última escena. Una escena que no destriparé, pero quiero avisar que se trata de algo polémico por involucrar en ella el Vaticano, y sinceramente, quizás se trata de uno de los planos más inquietantes que he visto en los últimos años. No es un susto, ni mucho menos, pero deja mala sensación al cuerpo.

En fin, una película la mar de disfrutable, y en la tónica de un Guillermo Amoedo basado en los tonos serios, ritmos que no decaen, y un sentido de la ejecución del terror que pide labrar bien antes de ejecutar. Parece algo simple, pero pocos lo consiguen hoy en día. No obstante, pese a que El Habitante es una película disfrutable y sobretodo bien ejecutada, hay que objetar esa excesiva influencia a clásicos, que hacen de la película en algo más próximo al remake actualizado que a la elaboración propia.


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