El concierto de "Dragon Ball" en Barcelona hace enloquecer a los fans


Todos teníamos marcado el 3 de marzo en la agenda como un día importante. Todos, o si más no los fans de Dragon Ball catalanes, que agotaron en pocas semanas las 3.100 entradas que estuvieron a la venta para el Dragon Ball Symphonic Adventure. El evento en cuestión, organizado por la empresa de espectáculos de orígen francés Overlook Events y por la valenciana Oroneta Events, contó con la Orquestra Simfònica del Vallès (OSV) para dar vida a la música compuesta en su día por el músico Shunsuke Kikuchi, haciéndola resonar con fuerza en el maravilloso Auditori del Fòrum. Fue un espectáculo en toda regla, un regalo para los sentidos a todo fan de Dragon Ball, enmarcado en un lugar lujoso y de dimensiones gigantescas, tan gigantescas como se merecía el Dragon Ball Symphonic Adventure.

El espectáculo dio inicio a las 21:30. Horas antes la cola para pasar el control de acceso al recinto se alargaba unos 200 metros, pero avanzaba con rapidez, y una vez dentro es donde se podía apreciar el caos más absoluto a base de colas que no se sabía donde empezaban ni donde acababan. Lo único evidente es que mucha gente quería acudir al stand de Selecta Visión a comprar sus productos de Dragon Ball, también a un stand con productos oficiales del evento, además también otro en el que servían comida. En fin, una previa caótica, con 2.500 personas intentando averiguar donde tenía su boca de acceso a la sala de concierto, u otras intentando comprar alguna cosa. En nuestro caso, aprovechamos para hacernos unas fotos frikis, comprar la guía oficial del Dragon Ball Symphonic Adventure y comentar todo tipo de cosas sobre Dragon Ball. También mear, que 3h de concierto daban para rato.

(Guia oficial del Dragon Ball Symphonic Adventure)

Una vez ya sentados en la butaca, el espectáculo inició con la presencia en el escenario del ya conocido Manu Guerrero de Selecta Visión, haciendo una breve presentación del concierto además de entregar unos premios a los afortunados que ganaron un sorteo. Una vez terminado el rollo, las luces bajaron de intensidad y se pudo escuchar la voz de Joan Sanz Barta, el actor de doblaje de Vegeta en Bola de Drac. Desafió al público a intentar superar las 12.000 unidades de KI que consiguieron los franceses en el anterior concierto que hizo el Dragon Ball Symphonic Adventure (París) con un grito, cosa que nosotros respondimos y bien, según Vegeta llegamos a las 14.000 unidades! Una bonita y friki presentación para calentar el ambiente, con voz en directo de Joan Sanz, y un detalle más importante de lo que muchos pueden pensarse, ya que el doblador de Vegeta ha dicho en numerosas ocasiones por redes sociales que abandona a Vegeta por un tiempo (incluso alguna vez ha dejado entrever que para siempre).


Rápidamente el concierto empezó con un timbal resonando. Era la OSV, con Adrián Ronda Sampayo como director de orquesta, que empezaba a poner las cosas en su lugar para dar inicio a la sinfonía de Dragon Ball. Detrás de los cerca de 60 músicos, una pantalla gigantesca emitía continuamente escenas de la serie de animación que servirían para acompañar la música de un modo coherente según la intensidad de los sucesos. Cabe decir que la OSV es una orquesta que lleva más de 30 años en activo (1987) y que ya había participado anteriormente en eventos similares como, “Legend fo Zelda”, “Harry Potter y la piedra filosofal” o “Psycho”.

(tema inicial del concierto, el “Makafushigi Adventure!”)

Las imágenes que se emitían en la pantalla eran un resumen rápido y organizado cronológicamente de los sucesos más importantes y emotivos de la serie de animación. El concierto sinfónico tuvo dos actos: un primero dedicado a Dragon Ball y un segundo a Dragon Ball Z, cada uno con una duración aproximada de unos 70 minutos, y entre medio de ellos un parón de casi 30 minutos. En ambos actos se incluyeron absolutamente todos los temas conocidos de Dragon Ball, tanto los que poseían voz como los que no, por lo que temas como “Makafushigi Adventure!”, “Mezase Tenkaichi”, “Cha-la head-cha-la” o “We gotta power” entre tantas otras, estuvieron presentes.

(un cálido y entretenido parón de 30 minutos con la colaboración de Mutenroshi)

Precisamente esas canciones mencionadas fueron interpretadas por el cantante original: Hiroki Takahashi, el invitado de honor de la noche. Su voz es la que dio vida en 1986 el tema de opening de la serie Dragon Ball, el “Makafushigi Adventure!”, un tema compuesto por Takashi Ike y arreglado por Kohei Tanaka. Además también fue el encargado de dar voz al resto de temas vocales de dicha serie como el “Mezase Tenkaichi”. No obstante, para los temas musicales con voz de Dragon Ball Z, la productora Toei Animation finalmente optó por el cantante Hironobu Kageyama. En todo caso Takahashi se apropió de todos los temas de Dragon Ball y Dragon Ball Z para el concierto en el Auditori del Fòrum, y salió al escenario a darlo todo, demostrando mucha energía en cada una de las 8 canciones que salió a interpretar. Cada vez que aparecía ante el público conectaba muy bien, nos invitaba a corear las canciones, a aplaudir, a ser cómplices del regalo para los sentidos que supuso para todos el Dragon Ball Symphonic Adventure. Bravo por él.

Todos los temas que se cantaron fueron acompañados de imágenes únicamente de la serie televisiva, y por lo tanto se dejaron al margen la de los OVA. Pero no todo fue blanco y negro, y por ello la OSV hizo alguna excepción que vale la pena comentar. Por ejemplo, el tema de cierre del primer acto interpretado por el cantante Hiroki Takahashi fue el “Dragon Ball Densetsu”, un tema que se puede escuchar en el anime en los episodios 30, 33, 35 y 76 de Dragon Ball además del OVA Aventura Mística (1988), en su tema de cierre. Pero hubo un caso más singular todavía, y se pudo escuchar en el segundo acto de la noche, justo cuando Trunks del futuro mataba a Freezer, y fue el tema con el flautín de Tapion del OVA El Ataque del Dragón (1995). Una música que desprende belleza y tristeza a partes iguales, y la verdad es que fue sublime esa manera de terminar la saga de Cell.

(intro + “Dragon Ball Densetsu”)

Finalmente el concierto se despidió con el tema que dio inicio, el “Makafushigi Adventure!” interpretado de nuevo por Hiroki Takahashi, pero con la diferencia que el público esa vez cantó la canción en el idioma que la han oído siempre: el catalán. Apenas se oía la voz de Takahashi, pero daba igual, el éxtasi del público se mostró desbocado y cantó con pasión la letra con la que ha crecido. Una vez terminada, ocurrió lo que siempre ocurre en nuestra tierra, que es el “una más”. Y así fue, aunque Takahashi parecía perdido ante la situación porqué no entendía nada de lo que le pedíamos (las imágenes eran muy gráficas jaja). Finalmente se dio cuenta de la petición, y el director de la OSV Adrián Ronda le dió alguna que otra indicación a Takahashi en no se qué idioma. La OSV y Hiroki Takahashi interpretaron de nuevo el “Cha-la head-cha-la”. Obviamente volvió a ocurrir lo de antes, y es que el público transformó la canción en nuestro “Llum foc, destrucció!”. Fue una pasada.

Ese doblaje instintivo del público dio que pensar en las cosas buenas y malas del doblaje. La voz de Joan Sanz Bartra representa la parte buena del doblaje, con todo lo que conllevó incluso para la cultura catalana; pero el hecho de que el público oiga a Hiroki Takahashi cantar sus letras pero mentalmente piense en otra, es algo confuso, y creo que el tramo final del Dragon Ball Symphonic Adventure es un ejemplo de que el hecho de doblar un audiovisual es un ejercicio de pereza a aceptar el distinto. Pero bien, esto ya sería otro tema que merece un post aparte.

Aquí terminó todo, con el público de pie con las manos casi ensangrentadas de tanto aplaudir, y de gritar y silbar. Se lo merecían, la OSV estuvo perfecta, sonó todo de maravilla, y además Hiroki Takahashi dio la energía que necesitaba ese escenario para desencadenar el éxtasis friki del público en el evento. Todo fue de maravilla, y terminó puntual a las 00:30 de la noche. A esa hora ya solo los que tenían entradas VIP pudieron acceder a los camerinos a conocer al cantante Hiroki Takahashi, pero un servidor es pobre y se fue al bar, como debe ser un sábado por la noche. Por cierto, quiero repetir.

(aplauso final a la OSV y a Hiroki Takahashi)

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