Errementari, el herrero y el diablo - Paul Urkijo, 2017

-DIRECCIÓN: Paul Urkijo Alijo
-GUIÓN: Asier Guerricaechevarría, Paul Urkijo Alijo
-AÑO: 2017
-DURACIÓN: 96 min.
-PAÍS: Euskal Herria
-FOTOGRAFÍA: Gorka Gómez Andreu
-REPARTO: Eneko Sagardoy, Itziar Ituño, Josean Bengoetxea, Gorka Aguinagalde,Urko Olazabal, Kandido Uranga, Almudena Cid, Uma Bracaglia, Iñigo de la Iglesia
-PRODUCTORA: Gariza Produkzioak / Ikusgarri Films / Kinoskopik s.l

NOTA: 9

Tras terminar de ver Errementari la primera sensación que me ha venido en mente es de cierta envidia. Los vascos deben de estar orgullosos de esta producción apadrinada por Álex de la Iglesia que no solo plantea una historia fantástica y de terror basada en el folklore de su tierra, sino que además utiliza su lengua y actores de allí. Es una película basca, titulada Errementari, que su traducción al español es “herrería”. Una película que bien podría firmar Guillermo del Toro por muchos motivos tanto estéticos, argumentales, y por la sensibilidad emocional que habitualmente aplica a sus protagonistas. Errementari es una película sobre niños que a través de la fantasía pelean contra su traumas. Ésto es algo que quizás ya conocemos, pero no siempre lo hemos hecho con tanta dulzura y maldad a la vez, con tanta belleza a algo horrible. Errementari es una película muy bonita, preciosa estéticamente, y que su resultado final es casi impecable.

Su argumento es complejo de explicar, pero podríamos resumirlo en que una niña llamada Usue (Uma Bracaglia) que perdió a su madre por suicidio justo después de nacer, entra en la casa de un herrero solitario llamado Patxi (Kandigo Uranga), alguien que todo el pueblo teme porqué, según dicen, es alguien malvado y que coquetea con el Diablo. Alli, Usue, descubrirá la verdad.


La película llama la atención sobretodo por el brutal diseño de producción, que anda cuidado hasta el mínimo detalle y que poco tiene a envidiar a cualquier producción estadounidense. Ya desde ese entorno rural situado en 1843, musgoso y frío, pero con detalles puntuales de fuego, acaban por regalar al espectador imágenes preciosas que hacen venir en mente la brujería y sus aquelarres. A ésto, detalles góticos como cruces, una casa vieja y oscura, y una presencia diabólica constante, acaba siendo un ring sensacional para configurar un cuento de terror para niños. Una película dirigida por Paul Urkijo, un talento en potencia que debuta al largo de un modo estelar, y con un guión del que también ha participado coescribiendo.


Uno de los puntos importantes de la película es la religión. Tratada de un modo crítico, Errementari parte de la idea de que la fe es algo inquebrantable y que no perdona el pecado. Es lo que le ocurre a la madre de Usue, que se suicidó, pero la niña a través de su experiencia con el herrero Patxi conoce una mirada alternativa a la manera de entender la vida más tradicional, que junto con un demonio enjaulado en la herrería de Patxi, descubrirá a través de ciertas situaciones que los buenos no siempre fueron tan buenos, ni los malos nunca fueron tan malos. Hay matices, unos matices que Usue se encargará de descubrir y que la llevará a una misión incluso al mismísimo infierno.


La historia de Errementari se desarrolla cargada de situaciones dulces, crueles y oscuras, y hacen de ella en su conjunto una película muy amena. Esa conexión con el público que consigue Paul Urkijo surje de su voluntad a explorar la inocencia de la joven Usue en un mundo que no entiende, un mundo que le rodea lleno de oscuridad y tristeza abordado como en las viejas leyendas, en que hay detrás de ellas mucha verdad y pese a lo desencadenada que parece la historia al tender constantemente hacia las ideas más locas del fantástico, su director Paul Urkijo sabe extraer siempre a la película la máxima sensibilidad emocional. De este modo Errementari es una película que arranca sonrisas a una niña traumatizada por su duro presente y triste pasado, mientras ella le planta cara a todo lo que se le antepone. Un bonito proceso de maduración a marchas forzadas que es capaz de capturar el corazón de todos los espectadores: pequeños y grandes.


Sin duda estamos ante un buen trabajo cinematográfico, un buen debut de un director que ha apostado claramente por representar a su tierra al mundo, y digo el mundo porqué Errementari es un filme colosal que no escatima en mimo depositado, y consigue entretener como pocas. Pura fantasía, que incluso el mismísimo Guillermo del Toro firmaría.



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