Las esclavas sexuales de Ingagi

La sexualidad sugerida en el cine de los años 20 era un elemento destinado a ser explotado en el cine, tanto de alto como de bajo presupuesto. De hecho, el propio Merian C. Cooper, codirector de una de las películas clave para entender el cine fantástico y de terror, King Kong, tras la presentación a la prensa de la misma comentó lo siguiente: “gorilas, más mujeres sexy en peligro, es igual a enormes ganancias”, justificando así lo que el espectador básicamente puede ver en King Kong. También se le preguntó por si a la hora de imaginar la película previamente a su producción, éste se fijó en Ingagi a modo de inspiración, y Merian C. Cooper respondió: “y si ese fuera el caso, no hay duda de que "King Kong" es de lejos lo mejor que puede haber sido generado por “Ingagi”.


Pero antes de la aparición de King Kong los gorilas ya eran el villano más repetido en películas de género de terror y fantástico. Centrándonos a finales de los años 20, destacaron películas como Seven Footprints to Satan (1929), el serial The King of the Kongo (1929) e Ingagi (Ídem, 1930). De todas ellas, la que hoy sería recordada como pieza de culto del cine exploitation es sin duda Ingagi, una obra elaborada justo cuando empezaba la etapa Pre-Código Hays. Esta fue una película pensada como obra educativa, como un documental divulgativo sobre las costumbres de una tribu africana, pero Ingagi guardaba secretos a su espalda. Rodada en formato found-footage -se cree que fue el primero de la historia del cine-, su argumento cuenta como un grupo de exploradores viaja al Congo para visitar a una tribu indígena, y en ella los exploradores descubren como las mujeres de la misma son entregadas como esclavas sexuales a los gorilas de la selva. Con dicho argumento, quizás incómodo pero al fin y al cabo etnográfico, Ingagi fue estrenada en cines.

La película fue producida y distribuida por Nat Spitzer's Congo Pictures, una empresa creada expresamente para dicha obra, y tuvo muchos problemas para exhibirla. Los problemas empezaron cuando un miembro del equipo técnico reconoció que el gorila gigante de la película no era más que un truco, y que los miembros de la tribu eran actores. Eso llevó a la MPPDA a querer retirar la película de los cines, implicando así grandes pérdidas económicas a la productora, por lo que la propia Nat Spitzer's Congo Pictures también demandó a la MPPDA. Finalmente, Charles Gemora, actor que interpretó al gorila gigante reconoció públicamente que él era el actor (por aquellos años se disfrazó de gorila en decenas de producciones), y además desveló todos los trucos de la película: rodada en el zoológico de Los Ángeles, actores disfrazados, actrices blancas desnudas y esclavas, que parte del material de la película era aprovechado de filmes anteriores, y que incluso el reptil venenoso de la película no era más que una tortuga leopardo con unas prótesis adjuntas que le hacían aparentar un dinosaurio. Pero en realidad, el verdadero detonante sobre la prohibición de Ingagi fue el hecho de mostrar mujeres blancas como esclavas sexuales ¡de animales! ¡¡y encima llegaban a tener hijos en la película!! Obviamente con todo este escándalo, poco justificable por aquellos tiempos, la película fue retirada de circulación en cines y cayó en el olvido, porqué se la consideró como inmoral y como fraude, hasta el punto que hoy se la considera una película perdida a excepción de unas pocas capturas y material publicitario.


Como curiosidad, en 1940 se dirigió El hijo de Ingagi (Son of Ingagi, 1940), la primera película de la historia con unos protagonistas con la piel de color negra, pero éstos ya siendo reales. Sin ser considerada como una secuela directa del título de 1930, se trata de una película de terror situada en una mansión en la que habita un mad-doctor, y más concretamente, una mujer.

(Las esclavas sexuales de Ingagi)

Comentarios

  1. La etapa Precode es una de las más interesantes de la historia del cine, y producciones perdidas como este lo demuestran. Ojalá algún día aparezca algún copia perdida de la película en algún lugar del mundo, quizás más de uno se llevaría una sorpresa.

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    1. Te recomiendo el documental "American Grindhouse", que en buena parte de su metraje analiza esta etapa, hasta 1934, cuando ya definitivamente se aplicó el Código Hays. Muy interesante, y algo guarrete jaja

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