Drácula de Denise Castro - Denise Castro, 2018

-DIRECCIÓN: Denise Castro
-GUIÓN: Denise Castro, Daniel García
-AÑO: 2017
-DURACIÓN: 60 min.
-PAÍS: Catalunya
-FOTOGRAFÍA: Alfredo Ruiz
-REPARTO: Denise Castro, Alfredo Ruiz, Ricard Balada, Claudia Trujillo
-PRODUCTORA: Vampi Films




Tiene mucho mérito que un proyecto cinematográfico tan pequeño como es Drácula de Denise Castro, que partía de -10 o -15, termine con un resultado más que notable. Y es que la productora, directora, guionista y actriz (!!) Denise Castro, saca petroleo de donde no lo hay con apenas un equipo de cuatro personas, presupuesto 0€ (más allá del viaje y estancia en Transilvania, el lugar de rodaje), desarrollando una historia entre la realidad y ficción, el metacine y el horror, que funciona, y que además es un ejemplo de que las buenas ideas están por encima de cualquier cosa en el cine.

Drácula de Denise Castro trata sobre el mismo equipo de rodaje de la película que viaja a Transilvania para rodar, precisamente, una película, y tratando el tema de Drácula y el vampirismo. Sus dos actores, Ricard Balada y Claudia Trujillo, firman un contrato antes de emprender el viaje de que serán grabados constantemente y deberán ceder sus derechos de imagen a la directora Denise Castro. Una vez en Transilvania, el equipo visitará el castillo de Vlad Tepes “el Empalador”, y también allí es cuando empezarán a suceder cosas extrañas, hasta el punto de revelarse el mismísimo Conde Drácula.


Entre la guía turística, el terror y el metacine, se trata de un found-footage común que plantea su historia como un juego que funde la realidad y la ficción, no sabiéndose nunca cuando empieza o, si por contra ya lo ha hecho, a rebelarse el mal en el rodaje de la película. Hay como un distanciamiento, una ambigüedad narrativa que no desaparece nunca en los cortos 60 minutos de metraje, entre lo que sería el mismo rodaje de la película y los sucesos terroríficos que ocurren, una heterogeneidad de conceptos que nunca su acaban por unificar ni tan si quiera cuando Drácula se muestra y causa sus primeros ataques. Es este distanciamiento por el que apuesta Denise Castro, entre el horror y el metacine, que resulta el gran acierto de la película, que es trabajar la idea de un rodaje maldito en Transilvania, y no tanto una película sobre Drácula y el vampirismo.

Lo que da energía a la película son dos elementos clave: el humor y el montaje. El humor no es absurdo, es sutil y ácido, es Denise Castro tal y como ella misma se muestra en la película, su película, jugando a importarle un comino el resto del equipo técnico y artístico, como también por el vistoso montaje que imprime en ella, que nunca pierde el tono satírico sobre lo minúscula que es la producción en sí. Es en su conjunto una película que acaba siendo simpática, autocrítica y crítica a la vez por lo difícil que es hacer cine en nuestra casa, y con mucho ritmo, gracias en buena parte a una postproducción con alegría y buen acabado estético tanto en la fotografía, grafismo y en especial el sonido, que ojo, porqué hay un excelente trabajo detrás.


En cuanto al terror, creo que no conozco ninguna película más pequeña que ésta, pero sea como sea, Drácula de Denise Castro tiene bastantes escenas de miedo, con sustos bien elaborados, e incluso una escena de violencia que haría aplaudir al mismísimo Vlad Tepes. Además, el escenario privilegiado en el que se desenvuelve la película, como es Transilvania en estación invernal, aporta un look oscuro, decadente y que junto con la pálida fotografía es como si siempre se respirara algo raro que no permite fiarte de nada.

Drácula de Denise Castro aparenta ser un proyecto de mierda, pero Denise Castro lo convierte en algo presentable, disfrutable y todo gracias a una idea cojonuda y bien ejecutada tanto en rodaje (apenas se rodó en 4 días) como en el montaje posterior de la película. Un rodaje con una aparente improvisación delante de la cámara, pero que detrás de ella se nota todo premeditado, sobretodo su idea, que es muy clara y original. Gran trabajo.

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