Trauma - Lucio A. Rojas, 2017

-DIRECCIÓN: Lucio A. Rojas
-GUIÓN: Lucio A. Rojas
-AÑO: 2017
-DURACIÓN: 110 min.
-PAÍS: Chile
-MÚSICA: Ignacio Redard
-FOTOGRAFÍA: Sebastián Ballek
-REPARTO: Catalina Martin, Macarena Carrere, Ximena del Solar, Dominga Bofill, Daniel Antivilo, Eduardo Paxeco, Felipe Ríos, Claudio Riveros
-PRODUCTORA: Black Mandala / Border Motion Cinema





El estrés post traumático de los conflictos bélicos o dictatoriales ha sido representado por el género de terror de muchas maneras distintas. Películas como Crímen en la Noche sería un ejemplo de cómo las terribles vivencias de un pasado militar dejan cicatrices y eso acaba por tener consecuencias en el presente. Trauma, una película procedente de la exótica (cinematográficamente hablando) Chile, nos teletransporta a la dictadura de Pinochet y en cómo una nueva generación de jóvenes crecieron asumiendo la violencia ejercida contra otros como algo natural. Esto, evidentemente, tarda en sanar por mucho que la democracia y la paz hayan devuelto una supuesta armonía a la sociedad.

Trauma, una película escrita y dirigida por Lucío A. Rojas, pretende concienciar al público sobre estas cicatrices que pueden percibirse y sufrir en lugares aislados de Chile. La película está dividida en dos partes: una situada en plena dictadura de Pinochet y otra en la actualidad, en 2011. Ambas historias, montadas en paralelo, son un ejercicio de violencia explícita que pretende dar una explicación sobre esas cicatrices, todo a través del personaje de Juan (Daniel Antivilo), que de joven durante la dictadura de Pinochet aprendió a ejercer la violencia y que ahora, en la actualidad ya siendo un hombre, se ha apoderado de él ejerciendo una vida de violencia postraumática contra todo aquél que considera invasor a su territorio. Con ello, Trauma es una home invasion ultraviolenta, sobre un grupo de cuatro chicas que son atacadas en su hogar por Juan y su hijo, y que acaban por ser violadas, torturadas y humilladas, así como por convertir su hogar en un festín de sangre, sexo y asesinatos. Sin duda Trauma es la película más extrema del pasado Sant Cugat Fantàstic.


La historia, aunque pretenda tener una segunda lectura en clave social sobre las cicatrices de la dictadura militar, lo cierto es que esta idea no se muestra suficientemente testimonial como herramienta justificadora de los actos de salvajismo. La historia está cogida un poco con pinzas, hasta el punto que todo lo relacionado con el pasado de Juan acaba siendo un relleno que interesa más bien poco. Como diría el chef Jordi Cruz, se trata de una guarnición que no tiene sentido. Y es que, de nada sirven ciertos giros narrativos (muy confusos, por cierto), a una película en que sus excesos son su mejor arma. Trauma es carne de festival, un festín morboso para el sector del público más sádico que busca el desafío consumiendo lo indigerible, y por ello (y es mi opinión), que Trauma funcionaría mejor si profundizara en lo que realmente es: una home invasion. Y es que el verdadero desafío a ese fan más sádico es el exceso, y para ello, intentar justificar la violencia, por muy desmesurada que pueda llegar a ser, es ir a contrasentido.


En todo caso Trauma es un tour da force que arrancará ampollas a los sensibles. Es una película llena de relleno, pero de ese relleno basado en ejercer la violencia contra otros de un modo salvaje, y es que si algo demuestra Lucio A. Rojas es que de su endiablada mente surge todo tipo de creatividad psicópata. Todo esto no funcionaría sin un reparto convincente, que grita, corre, lucha, folla y mata. Destacan por encima del resto Ximena del Solar y Daniel Altivilo, dos actores que anteriormente ya trabajaron en la anterior película del director titulada Sendero.


Bienvenida es Trauma. Una película de esas que sirven como bodyguard al género, de esas que sirven para rellenar columnas en fanzines y advertir al público de que el género de terror puede ser algo potencialmente agresivo, y no apto para todo el mundo. Es puro morbo de ejercer violencia indiscriminada contra mujeres, a reírse de ellas mientras lloran, pero eso sí, porqué como todo buen filme de género de terror en su tramo final pone en duda el debate de “sexo débil”.



Comentarios