Upgrade (Ilimitado) - Leigh Whannell, 2018

-DIRECCIÓN: Leigh Whannell
-GUIÓN: Leigh Whannell
-AÑO: 2018
-DURACIÓN: 99 min.
-PAÍS: Australia
-MÚSICA: Jed Palmer
-FOTOGRAFÍA: Stefan Duscio
-REPARTO: Logan Marshall-Green, Betty Gabriel, Harrison Gilbertson, Simon Maiden, Benedict Hardie, Melanie Vallejo, Richard Cawthorne, Christopher Kirby, Linda Cropper
-PRODUCTORA: Coproducción Australia-Estados Unidos; Blumhouse Productions / Goal Post Film. Distribuida por BH Tilt





Upgrade (titulada en España "Upgrade: Máquina Asesina") es lo último que acaba de presentar la productora Blumhouse. Por lo bueno y por lo malo, la productora estadounidense suele causar siempre expectativas con sus producciones de género fantástico y terror por los millones que invierte en cada una de ellas, y además, y lo más importante de todo, es su constancia que parece inagotable. El problema en genera de la Blumhouse, y que es fácilmente perceptible en Upgrade, es que su cadena de montaje muchas veces fabrica productos sin alma, demasiado agarrados a las modas del público multisala y por lo tanto alejados del ánimo a sorprender, polemizar e incluso a reinventar. Pero, aunque parezca mentira a veces, ésto, incluso puede llegar a ser una virtud.

La película está escrita y dirigida por Leigh Whannell, más conocido por ser el guionista de las primeras entregas de Saw y de Insidious, además de protagonizarlas como actor. El escenario se sitúa en un futuro no muy lejano en que una pareja sufre un accidente de coche y quedan heridos. Justo después del trágico suceso, unos delincuentes matan a quemarropa a la chica y dejan gravemente herido al chico protagonista. Él sobrevivió y quedó tetraplégico. Se llama Grey Trace, y después del accidente acude a un científico loco para someterse a una operación clandestina que le implantará un chip en su médula espinal que le permitirá volver a caminar, y así poder vengar a su esposa. Lo que no sabe es que ese chip tiene personalidad y habla, se llama Stem, y no es lo que parece. Por otro lado, una policía sospechará de él y le seguirá la pista para evitar un baño de sangre.


Con una premisa simple pero que agarra al espectador, es precisamente esa simpleza que está bien engrasada y sorprende por la velocidad y fuerza con que se desarrolla, en la algo propio de la serie B más desmelenada. Pero si rascamos un poco y vemos el fondo de la película, está basado en un empoderamiento de la tecnología que adquiere autonomía hasta el punto de poder someter a los humanos por parte de Stem. Esto es evidente que no es nada novedoso en el cine, porqué se ha tratado 1,000 veces y seguramente mejor, pero es esa sinceridad con la que se presenta y desarrolla Upgrade, sobre su condición de ciencia ficción barata que la hace simpática y cómoda de ver. Trata sobre la poca humanidad que queda en el mundo y su defensa de ella a ultranza, y el encargado de defenderla es el tal Grey Trace, un mecánico de coches de esos que aún llevan volante para dirigirlos, y que contrasta con su mujer, que mantiene una casa a la vanguardia de la tecnología. Aquí es donde Grey cae bien, empatizamos con él simplemente porqué parece ser la única persona que mantiene su integridad física y moral, alejada de las alteraciones que la tecnología puede proporcionar a los cuerpos y de los automatismos del día a día de la ciudad, que anulan a las personas y sus decisiones.


Upgrade funciona como debería, y sus escenas de acción son constantes, violentas y brillantemente rodadas. Tema aparte son las peleas cuerpo a cuerpo de Grey con sus rivales, que sorprenden por haber sido rodadas con unos movimientos de cámara rotativos bastante peculiares que intentan aportar un toque más robótico. Y tiene su sentido, ya que cada golpe que emplea Grey responde a una decisión de Stem y por lo tanto no hay lugar a imprecisiones, pero la realidad es que las peleas son muy poco imaginativas, y ese tipo de realización no suma absolutamente nada al espectáculo. De todos modos el actor Logan Marshall-Green (el prota de La Invitación), que sin demasiado florituras se gana el afecto del espectador, cumple y seduce con sus cutre-golpes karatecas de estilo robótico, desarrollando un personaje híbrido medio tetraplejico y medio ninja que acaba siendo memorable.


Pienso que el punto fuerte de Upgrade es que todo funciona como debería, y no se muestra nada descabellada en lo que es una película de ciencia ficción, reflexionando sobre ideas conocidas por todos sobre el avance de la tecnología en nuestras vidas. Es como la vieja serie B de hace 25-30 años, y quizás mal mirada pueda aparentar ser un producto sin interés, pero creo que son sus pequeños detalles los que la hacen diferente. Su trama, sin demasiado pretensiones, va directa a complacer al espectador a base de un non-stop de acción molona, en una trama de thriller de ciencia ficción que no quiere descuidar un fondo mínimamente inteligente, siendo capaz de retorcerse ella misma hasta ofrecer un final que predice hacia donde se dirige la humanidad, a donde iremos a parar con la obsesión de actualizarnos y hacer más perfecto lo que ya somos. Además, todo se desarrolla desde un políticamente incorrecto generalizado y escapando de los clichés que todos conocemos.


Sin duda Upgrade es una película que gustará al público más multisala. Es cine fresco, de consumo rápido y sugestivo, que convierte una trama de ciencia ficción con venganza incluida en un cómic distópico, incorrecto, y que sus ideas de fondo consiguen llegar con facilidad. Claro que, compararla con Blade Runner(s) y compañía la palidece, pero Upgrade es mucho mejor pasatiempo que ellas. Cine sin excesivas pretensiones, accesible en mensaje, y que hará sentirse cultureta a cualquier paleto de barrio cuando explique a sus colegas el satisfactorio final de la película.

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