Apostle (El Apóstol) - Gareth Evans, 2018

-DIRECCIÓN: Gareth Evans
-GUIÓN: Gareth Evans
-AÑO: 2018
-DURACIÓN: 129 min.
-PAÍS: Reino Unido
-FOTOGRAFÍA: Matt Flannery
-REPARTO: Dan Stevens, Michael Sheen, Lucy Boynton, Mark Lewis Jones, Bill Milner, Kristine Froseth, Paul Higgins, Annes Elwy, Elen Rhys, Juke Hardy, Ross O'Hennessey, Richard Elfyn
-PRODUCTORA: Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; XYZ Films / Severn Screen / One More One Productions. Distribuida por Netflix





Las expectativas con Apostle eran muchas, sobretodo porqué venía firmada por Gareth Evans, responsable de la saga The RaidApostle es una película distribuida por Netflix, y que sobre una base argumental propia de telefilme de tarde se recrea en la violencia, en la fantasía, en trabajar en clave de género sentimientos como la fe, el miedo o desconfianza, pero creo que de nada sirve poner las piezas de ajedrez en el tablero y no calcular bien los movimientos. Apostle es una película sin estrategia, que no sabe por donde tirar en sus dos horas de metraje, y solamente se dedica a mover las piezas de un lado para otro, para finalmente atacar precipitadamente y mal. Como decía aquella, “con menos hubiese sido más”.

El argumento de la película trata sobre un chico que recibe una nota de su hermana, que dice que está secuestrada en una remota aldea en una isla indeterminada. Una vez allí, la población de la aldea vive sumergida en un culto sectario liderado por un pastor, y que rezan para que la tierra deje de ser tóxica y pueda germinar más vida para así hacer crecer los cultivos. También, para que la vida mamífera pueda desarrollarse. Todo esto es debido a una fuerza sobrenatural que habita en la isla, y que el chico protagonista, una vez allí, además de intentar salvar a su hermana, tratará de desvelar el misterio.


Se me hace incluso complicado explicar de qué va Apostle, pero recuerda a The Wicker Man. El problema que tiene es el bulto que lleva a su espalda durante las dos horas de metraje, que la satura de peso y le distrae a donde debería ir. Que nadie espere otra The Raid. Apostle es otra cosa, es una película de tarde, con intrigas y emoción sobre la liberación de una hermana, y con un desenlace que tiende hacia el fantástico, que no terror. Ese trasfondo, que se intuye pero no se revela hasta el último tercio del metraje, se mantiene hermético demasiado tiempo y pedía mucha más exploración. Pienso que Evans se distrae y pierde el rumbo, haciendo creer al espectador durante demasiado tiempo que se guarda las cartas para una explosión reveladora para el tramo final, y no es del todo así. Aquí la explosión es pausada, siempre sin perder de vista las relaciones humanas de un casting de secundarios excesivo, y al final lo que de verdad justifica todo lo que vemos en pantalla queda mal explicado, generando muchas dudas y con un ritmo narrativo irregular que provoca cierto aburrimiento puntual. Dicho así rápido, Apostle se hace larga. Aburre porqué no encuentra la manera de conectar con el espectador, simplemente porqué no sabe simplificar el hilo narrativo.


En cuanto a la puesta en escena Apostle tiene los medios suficientes para lograr cualquier cosa. En la película vemos un escenario que emula una villa remota en una isla del Reino Unido de principios del S. XX, poblada por paletos fieles a un culto sectario, con vestuario medio roto que encaja, viviendas de madera y suciedad por todos lados. Y lo que el espectador se acaba encontrando en el tramo final es con una mitología propia en la isla, con seres extraños que propician asesinatos brutales con momentos sangrientos, una sangre que es la pieza básica en Apostle. Todo ello se implica en una trama principal digna de telefilm y que se le da vueltas y vueltas sin apenas avanzar, dejando de lado el fantástico, como si sobrara incluso. Para mí Gareth Evans trabaja con devoción lo peor de la historia, y se pierde, sin encontrarse nunca.


Sinceramente, siento pena por el resultado final, más que nada porqué el planteamiento de Gareth Evan parte de una idea muy interesante que no acaba de concluir como debería. Hay muchos cabos, mal atados y otros que se cierran pero interesan poco. Le sobra además mucha paja y pide centrarse en lo verdaderamente interesante de la historia.

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