[Crítica] Climax - Gaspar Noé, 2018 - La Zona Muerta - Cine de Terror, Manga y Asesinos en Serie

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domingo, 14 de octubre de 2018

[Crítica] Climax - Gaspar Noé, 2018


-DIRECCIÓN: Gaspar Noé
-GUIÓN: Gaspar Noé
-AÑO: 2018
-DURACIÓN: 95 min.
-PAÍS: Francia
-MÚSICA: Varios
-FOTOGRAFÍA: Benoît Debie
-REPARTO: Sofia Boutella, Romain Guillermic, Souheila Yacoub, Kiddy Smile, Claude Gajan Maull, Giselle Palmer, Taylor Kastle, Thea Carla Schott, Sharleen Temple, Lea Vlamos, Alaia Alsafir, Kendall Mugler, Lakdhar Dridi
-PRODUCTORA: arte France Cinéma / Rectangle Productions / Wild Bunch




A Climax le doy vueltas y vueltas, y me cuesta pillarle el punto. Pero lo que plantea es bien sencillito: un grupo de bailarines de una compañía de danza después de ensayar harán una fiesta en grupo, con alcohol y música, hasta que se dan cuenta que alguien ha puesto LSD a la bebida. Entonces, lo que debía ser una fiesta acaba siendo un infierno. Y no tiene mucho más argumentalmente hablando la propuesta de la nueva película de Gaspar Noé, pero tras ella hay mucho más, y Gaspar Noé invita al espectador a reflexionar y a sacar sus propias conclusiones.

Clímax es una experiencia musical, un tripi y un infierno improvisado, con demonios de una sola noche que se lo harán pasar mal al espectador. Todo fluye bien, todo se plasma bien, y Clímax te destroza por dentro. Masterpiece

Hablar de Gaspar Noé es hablar de alguien que pone en duda todo lo que el público asocia como “normal” en una película. Tiene la capacidad de invertir los formalismos, de situar los créditos finales al inicio, de enviar mensajes al público cuando le conviene, de rodar la película en 3-4 planos secuencia, de representar la violencia más cruel, e incluso de atreverse con la película quizás más políticamente incorrecta de los últimos años. En efecto, Noé, más allá de la trama sobre el consumo de drogas y lo que comporta posteriormente, ya en el tramo inicial de la película le dice al espectador con un enorme título “Es una película para que Francia se sienta orgullosa”, dice irónicamente. ¿Por qué? El reparto de la película es un claro reflejo de la Francia multicultural de la actualidad, convergiendo en el grupo de danza gente de raza negra, blancos, árabes y extranjeros europeos. Ante eso, los jóvenes bailarines, profesionalmente capacitados para trabajar unidos y que la fiesta les estaba conduciendo hacia una macro-orgía interracial, demuestran sus diferencias cuando la droga se apodera de ellos, entrando en conflictos personales que acaban en desastre y siempre divididos en grupos según su origen racial. Clichés de todo tipo surgen entre ellos, generando situaciones al límite de extrema violencia, al mismo tiempo que se consolida un mensaje de fondo pesimista sobre la capacidad que tiene Francia para unir y hacer brotar el amor en una sociedad dividida según sus orígenes. También, la imagen que muestra Climax sobre la juventud de hoy, en general obsesionada por el sexo y la fiesta, no es seguramente la más idealizada. ¿Seguro que Francia debería estar orgullosa de la película?


En cuanto al reparto hay muchos actores y todos tienen su protagonismo por igual. La mayoría de ellos son bailarines y actores profesionales, y verles actuar es un espectáculo para la vista. Y en especial vale la pena destacar a Sofia Boutella (Kingsman: the secret service, Star Trek Beyond, La Momia 2017), actriz que quizás recae en ella un mayor peso dramático en la historia, incluyendo escenas de sexo lésbico, derrumbe anímico y bailoteo contemporáneo, demostrando en la película un non-stop la mar de plausible. Pero en general todos están de lujo.


Y en referencia a lo estético, Climax es muy bonita y bien trabajada. Quizás estemos ante una de las películas más baratas de Gaspar Noé, al ser rodada en un único espacio, un local con habitaciones, lavabos y sala de ensayo, nada más. Pero es esa realización que aplica Noé, con la cámara curioseando por todas partes, dando tumbos y volteretas entre ese improvisado infierno, y bañando las imágenes a base de puntuales luces rojas y verdes procedentes del no-se-sabe-donde que ayudan a transmitir sensación de angustia al espectador. Climax acaba siendo opresiva, cerrando cada vez más los planos a escenas crueles, de pura irracionalidad, y que recuerdan mucho al estilo de realización de uno de los filmes más recordados de Gaspar Noé, Irreversible. Sin duda ambas tienen mucha similitud estética y de montaje, pese a tener argumentos muy diferentes.


Climax es uno de los trabajos más interesantes de Gaspar Noé. Agradezco cuando un director es capaz de poner en duda el lenguaje cinematográfico, explorar ideas de fondo políticamente incorrectas sin miedo a los tabús de la sociedad de hoy, y lograr además provocar sensaciones de angustia al espectador. Joder, es que incluso hay planos secuencia de 15-20 minutos con clips danzísticos incluidos que son oro puro! Para mí Clímax es una experiencia musical, un tripi y un infierno improvisado, con demonios de una sola noche que invitan al público a desconectar de la vida durante 90 minutos, para luego ver como germina en su cabeza alguna idea de las que descoloca. Todo fluye bien, todo se plasma bien, y Clímax te destroza por dentro. Masterpiece.


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