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domingo, 21 de octubre de 2018

Entrevista a Alejandro Fadel, director de "Muere, Monstruo, Muere"

El paso por Sitges de Muere Monstruo, Muere le sirvió para llevarse el Premio Blood Window a la mejor película latinoamericana

Alejandro Fadel se ha convertido con tal solo dos largometrajes en un director muy a tener en cuenta de cara al futuro cine latinoamericano. Su segundo largometraje, titulado Muere Monstruo, Muere, es una monstermovie que abre la puerta a distintas lecturas, y que con su propuesta ha convencido a festivales como Cannes o Sitges para que la incluyan en sus secciones oficiales. En el caso de Sitges le sirvió incluso para llevarse el Premio Blood Window a la mejor película latinoamericana, un premio que consideramos justo (aunque no indiscutible).

Con su visita al Festival de Sitges La Zona Muerta pudo entablar una charla con Alejandro Fadel y conocer más de cerca la producción de Muere, Monstruo, Muere. Pudimos hablar sobre el fondo de la película, de aspectos técnicos, de su peculiar monstruo, e incluso hablar del presente y del futuro. Quizás no dio tiempo a muchas preguntas, pero creemos que fueron variadas y con respuestas enriquecedoras.


-Tengo entendido que el proceso de producción de la película, que ha durado cuatro años, ha pasado de ser una historia de amor a una de terror. O quizás las dos cosas a la vez. ¿Como definirías Muere, Monstruo, Muere?

Creo que la historia de la película toma su base en una historia de amor, que es sobre una mujer que a determinado momento del relato desaparece. Mientras fui escribiendo el guión me iba planteando qué ocurriría cuando desapareciese esa fase de una relación, la basada en el afecto y el amor, y entonces qué es lo que se genera de ese vacío personal, que es miedo, angustia y ansiedad. Aquí es donde empezó el relato sobre el monstruo que aparece acechando y contaminando a los personajes. Podemos pensar que es una historia de amor o sobre la falta de amor.


-Creo que la tristeza que se respira y la búsqueda de cabezas cortadas de los protagonistas, dibuja unos personajes al borde de la locura. ¿Era así como dibujaste a los personajes?

Si, es cierto que la película tiene un fondo de melancolía y de humor, pero el sentimiento general que va acumulándose es el de la inmersión a lo desconocido. En este aspecto hay un personaje que tiene el poder del discurso, que va contaminando a otro que le sigue y le introduce a su propia locura. La película lentamente se va alejando de cierta zona de control y de realismo, y se va entrando a una zona más de locura y de momentos de incomprensión


-Comparando con Los Salvajes, tu opera prima, esta vez vemos una película mucho más ambiciosa, con efectos especiales y una puesta en escena más vistosa. Creo haber visto en los créditos la participación de INCAA. ¿Fue clave su participación para producir la película?

Si, tiene financiación pública la película. Es una película de medio cara para ser una película argentina, y es cierto que hay una aporte muy importante de los fondos públicos argentinos pero también los hay que provienen de Francia. Muere, Monstruo, Muerte está elaborada también con dos compañías francesas, además de distintos apoyos. Lamentablemente Argentina pasa por una situación económica muy incierta, y por ese motivo nos ha costado acabar de cerrar la financiación. También uno ve que el mercado para distribuir la película se reduce cada vez mas, porqué las distribuidoras se decantan últimamente a ir a lo seguro para así no perder dinero. Pienso que todas las distribuidoras más pequeñas quieren mamar de la teta de Netflix, y esto genera confusión a los cineastas sobre cómo estrenar este tipo de películas que no cuentan con el apoyo de una Major para la distribución, o incluso de un actor conocido en el reparto que lo ayude. Es decir, que Muere, Monstruo, Muere no tiene los elementos de seguridad.


-Crees que Netflix es la solución para dar salida a producciones independientes, con directores que precisamente por no tener el apoyo de una Major ven peligrar la distribución de sus obras?

Es una posibilidad estas plataformas. Y no solo Netflix, que por cierto me parece una plataforma bastante vaga, en el sentido que agarra las películas, las deja allí y las abandona como si no hubiera ningún tipo de sabiduría o interés por el cine. Por ejemplo, fíjate con los créditos en Netflix, que los corta para emitir otra cosa cuando los créditos tienen una finalidad, que es completar la obra a la vez que permite al espectador sedimentar la película en su cabeza. Netflix te impide hacer ese ejercicio porqué te pone ya otra cosa que supuestamente quieres ver. Si bien considero que las plataformas son una posibilidad de dar visibilidad a ciertas películas, creo que el objetivo debe ser batallar junto con los festivales para que estas obras se vean en las salas de cine. ¿Y por qué? Pues básicamente porqué uno tiene que hacer un mayor esfuerzo como espectador, tiene que levantar el culo del sillón, ir a una sala de cine y compartir una experiencia con otras personas, y esto implica además que una vez tienes en pantalla la película no se detendrá y entonces la experiencia será completa. Ver una película en casa a uno le interrumpen, tiene el móvil sonando, la familia, etc., y entonces el cine ya es otra experiencia. El mundo es así y hay que aceptarlo, que también es exhibición igual, pero creo que los cineastas tenemos que seguir batallando para defender las salas de cine.


-Volviendo a la película, la fotografía va a cargo de Julián Apezteguia y Manuel Rebella, quienes ya trabajaron contigo en Los Salvajes. ¿Les diste total libertad creativa en Muere, Monstruo, Muere? El resultado ha quedado espectacular.

Son las mismas personas con las que hicimos Los Salvajes, salvo que en ella Julián se encargaba de la fotografía y Manuel era su asistente. Antes de los rodajes hacíamos un trabajo previo para luego no tener que tomar decisiones radicales. Por ejemplo, en Los Salvajes, decidimos trabajar con una cámara HD con la definición justa para tener un mínimo de calidad, pero decidimos trabajar con unas ópticas que estaban fuera de catálogo, y también no teníamos luces por falta de dinero para las escenas de noches. En su conjunto creo que conseguimos un aspecto visual interesante. En Muere, Monstruo, Muere hemos trabajado con mayor tecnología, con una buena cámara, pero trabajamos también con ópticas de los años 80, que estaban bastante gastadas, pero le daban a la imagen una particularidad que nos gustó mucho. El otro aspecto importante de la imagen es el tratamiento del color, trabajado por una colorista argentina y que considero como una tercera pata del equipo de fotografía de la película, que durante el rodaje se implicó en la composición del cuadro. Hay como una parte térmica en la película que te introduce en ese clima asfixiante en el que te conduce la película.


-Un elemento muy importante de la película es el monstruo. Me ha llamado la atención su estética, que emula a los dos órganos sexuales. ¿Tu idea era introducir alguna referencia de género?

Me encantaría comentar la película con una feminista radical (risas), porqué sugiere algo de lo que ni yo mismo estoy del todo seguro. El monstruo trabaja en su composición física cierta sexualidad desviada, y traté de darle ciertos elementos para que el público no pueda pensar si es masculino o femenino. Tiene una forma extraña, y me parecía importante que se le mostrara con una sexualidad desconocida. Hemos tenido la broma entre nosotros de determinarlo como un monstruo anticapitalista, porqué todos los monstruos comunes son flaquitos, rápidos y con el digital les hacen hacer lo que quieren. Este es un actor con un traje y encima gordo, es decir, que no tiene el poder de hacer lo que quiere, básicamente porqué no puede. Es un monstruo un poco melancólico.


-Háblame de nuevos proyectos. ¿Tienes algo en marcha? ¿Algo de género de terror?

Tengo dos o tres proyectos encima de la mesa y toca decidir cual es el que voy a tirar adelante. Hay que tener en cuenta que la financiación argentina está muy complicada. En todo caso, de esos dos o tres proyectos uno es de terror, algo así con monstruos, y el otro es un western con dos mujeres que se enamoran, en plan feminista radical (risas). No sé, ahora recién estoy entrando en el proceso de escritura y tendré que decidirme, pero seguro que nos volveremos a ver pronto en Sitges.


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