Doctrina: el pecat original i la reinserció - Joan Frank Charansonnet, 2016

-DIRECCION: Joan Frank Charansonnet
-GUIÓN: Joan Frank Charansonnet
-AÑO: 2016
-DURACIÓN: 120 min.
-PAÍS: Catalunya
-MÚSICA: (Tema: Ricardo Boya)
-FOTOGRAFÍA: Joan Frank Charansonnet
-REPARTO: Jordi Reverté, Efren Casas, Dani Bernabe, Alba López, Montse Ribadellas, Xavi Prat, Susanna Plana, Robert Rodriguez, Miriam Macias, Manuel Solás, Alberto Esparza, David Ciriano, Alain Chipot, Abdel Ali El Aziz
-PRODUCTORA: Dejavu Films




La doctrina Parot sirvió para que las reducciones de penas por buen comportamiento de presidiarios se aplicaran al máximo legal del país -siendo en el estado español de 30 años-, y no sobre la condena total de un preso. Esto hizo que, en 2006, momento cuando se aplicó la doctrina Parot, algunos terroristas y violadores salieran de la cárcel, generando así una considerable alarma social y quizás un escaso debate sobre el papel que deben tomar las instituciones y la sociedad en la reinserción de los presos.

El cineasta catalán Joan Frank Charansonnet vuelve a poner de actualidad la doctrina Parot para escribir y dirigir una película titulada Doctrina: el pecat original i la reinserció, planteando una historia sobre un asesino en serie que tras más de veinte años encarcelado ha llegado su momento de salir a la calle. Antes de salir se reúne con un periodista para explicarle su pasado, y tras ello, irá en busca de su madre a un pueblo de la Costa Brava, lugar donde no será muy bien recibido por los vecinos.


La película busca generar un debate sobre lo que significa la reinserción, el papel que juegan las cárceles, los estigmas, y la doble moral de la sociedad. Todo es narrado con un guión sin excesivas complicaciones pero sí muy efectivo a la hora de poner encima de la mesa sus ideas, invitando al espectador a la reflexión continua a través de un discurso narrativo muy agradecido, que es con varios momentos de especial shock emocional tanto por la crueldad de algunas imágenes como también por el dramatismo de otras. En todo caso la película nunca quiere posicionarse sobre la doctrina Parot sino más bien prefiere dar pie al debate de la mano de la experiencia del propio asesino, llamado Víctor Ribes, a través de una doble interpretación, tanto de joven (interpretado por un desquiciado Efren Casas) como en la actualidad (un brillante Jordi Reverte, que está de Gaudí). Con ellos dos, el espectador puede conocer la transición de una persona que es puro mal e irracionalidad hacia alguien bondadoso que llega a asumir el estado de culpabilidad, y luego sobre las dificultades que tiene en ser aceptado a la sociedad por el rechazo de la gente hacia su persona. 


Curiosamente esta evolución en positivo de Víctor Ribes la consigue gracias a alguien que pertenece la raza más repudia de la sociedad de hoy, los gitanos. Además, la película se muestra muy crítica con la sociedad rural, por su doble moral en cuando al exceso de hermetismo respecto al foráneo, llegando a veces al racismo e incluso a la discriminación por sexo. Todo en su conjunto hace que Doctrina sea una película que pone en duda la línea que separa a los buenos de los malos, y hace aflorar esos grises que muchas veces como sociedad preferimos hacer caso omiso.

Por si fuera poco, Joan Frank Charansonnet también se encarga de la fotografía -y hasta se guarda un papel como gitano-. Y del mismo modo que en otros trabajos del director, la fluidez narrativa de las imágenes es ágil y sus 2h de metraje pasan volando, básicamente porqué consigue que lo que nos explica interese al espectador. Doctrina toca un tema sensible y que nos afecta a todos, pero además lo muestra todo de un modo muy visual, a través de imágenes muy potentes de violencia y sexo, o muy emotivas, como el clímax final, que es completamente sobrecogedor. Pero es que además hay una puesta en escena digna de postal que se localiza en gran parte en Port de la Selva y en las ruinas del castillo de Verdera, u otra más opuesta como es en el interior de la cárcel, que todas en su conjunto aportan dinamismo y un contrasta entre belleza y horror que es una clara metáfora de la transformación de Víctor Ribes.


No obstante, hay decisiones que toma el director que ponemos en duda, como algunas escenas suprimibles que no aportan nada (por ejemplo la escena del rollete entre reportero y la cámara), o todo lo relacionado con el próximo oriente, que personalmente me despista de la trama principal. Son detalles solo, pero que suman a un exceso de metraje que podría haber sido algo más ligero.

Con lo bueno, y con las decisiones que generan dudas, al final Doctrina es una película que cumple su cometido. Tiene imágenes muy potentes, y que llega donde quiere, que es reabrir un debate aparcado desde hace años que polariza a la gente sobre el significado real de la reinserción, el papel que deben tomar las cárceles en ese proceso, y en como la sociedad está dispuesta a colaborar a ello. Con Doctrina nuestras vergüenzas son destapadas y hablan de como somos. No os la perdáis.

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