[Crítica] Nekrotronic - Kiah Roache-Turner, 2019


-DIRECCIÓN: Kiah Roache-Turner
-AÑO: 2018
-PAÍS: Australia
-DURACIÓN: 99 min.
-GUIÓN: Kiah Roache-Turner, Tristan Roache-Turner
-MÚSICA: Michael Lira
-FOTOGRAFÍA: Tim Nagle
-REPARTO: Monica Bellucci, Tess Haubrich, Caroline Ford, Goran D. Kleut, Ben O'Toole, Nic Westaway, Benedict Hardie, David Beamish, Jeffrey Mercado-Libunao,Connor Van Vuuren
-PRODUCTORA: Guerilla Films / Hopscotch Features




En un mundo en que se dice que las personas abrimos los teléfonos móviles una media de 200 veces al día, las fuerzas del mal lo han sabido aprovechar para practicar sus posesiones demoníacas a través de una aplicación de Internet. Solamente los Nekromancers están dispuestos a combatirlos con sus armas avanzadas y con mucha, mucha mala ostia.

El argumento de Nekrotronic, pese a estar explicado a quinta marcha, es fácil de seguir por la simplicidad. La película es infantil, y recuerda a un juego de rol, con un protagonista que descubre ser “el elegido” por casualidad, y que tiene una misión por cumplir mientras dos mujeres guapas le siguen y observan acaloradamente. También un pasado triste por resolver, con su madre, interpretada por Monica Belucci, un mujer poseída por las fuerzas del mal y ahora siendo el rival contra quien luchar. Eso le lleva al protagonista a forzar un empoderamiento para combatir las fuerzas del mal, pero que, no será nada fácil, porqué el prota es un pelele de cuidao.


Nekrotronic es la última película del director de la divertidísima Wyrmwood (2014), Kiah Roache-Turner, en que convierte una ciudad anónima en una jungla de asfalto en que dos linajes enfrentados entre ellos pelearán por el futuro de la humanidad al más puro estilo Underworld. La acción se desparrama de un modo frenético, tanto que al gusto de un servidor le satura, y eso acaba perjudicando al desarrollo de los personajes, sus relaciones entre ellos y el desplegamiento de la propia historia. Nekrotronic hay quien la compara con Spy Kids, y tiene mucha razón. Y es que pese a los demonios -magníficamente maquillados, por cierto- y escenas de acción, Nekrotronic es una película familiar que no es nada cruel, teniendo a personajes muy bien diferenciados entre buenos y malos y que no da pie a que las situaciones de muerte y crueldad se apoderen del discurso narrativo.

Nekrotronic es la última película del director de la divertidísima Wyrmwood (2014), Kiah Roache-Turner, en que convierte una ciudad anónima en una jungla de asfalto

El aspecto visual es impecable, se nota un gran trabajo de postproducción al habérse aplicado una importante cantidad de píxeles, pero no sería justo si no le reconociéramos a Nekrotronic una preocupación por lo físico. Y no solo en maquillajes demoníacos, sino también por la escenografía futurista, vestimentas extrañas y armas de otro mundo, que demuestran que hay millones metidos en la película. Los millones que también habrá costado incluir en el reparto a una Monica Bellucci ya en la cincuentena.


Los responsables de la película también han mostrado preocupación en dotar la película de constantes guiños a clásicos del género de terror, como El Resplandor, Hellraiser, Evil Dead, Re-animator, El Exorcista,... Son muchos y muy evidentes, pero es que Roache-Turnen ya desde el minuto uno de película, en un prólogo inicial, ya avisa al espectador que no tiene manías en ir al grano con los los contenidos que justifican la película: acción futurista, lucha de clanes, y referencias al género de terror.


Nekrotronic es divertida, ideal para verla con la gente joven de la familia. Fliparán viendo demonios agresivos que van apareciendo al más puro estilo Pokemon Go, y quizás incluso acaban creyéndose que el más marginal del barrio puede llegar a ser un héroe. Por cierto, posible secuela a la vista.

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