[Crítica] Dragon Ball Super: Broly - Tatsuya Nagamine, 2018

-TÍTULO ORIGINAL: Doragon bôru chô: Burorî
-AÑO: 2018
-DURACIÓN: 100 min.
-PAÍS: Japón
-DIRECCIÓN: Tatsuya Nagamine
-DIRECTOR ANIMACIÓN: Naohiro Shintani
-GUIÓN: Akira Toriyama (Personajes: Akira Toriyama)
-MÚSICA: Norihito Sumitomo
-PRODUCTORA: Toei / Shueisha / Toei Animation / Bandai Co., Ltd.





La posición de Akira Toriyama respecto a Dragon Ball en los últimos años ha sido, más allá de aportar ideas y diseños de personajes para la serie Dragon Ball Super, la de intentar poner parches a todos los huecos argumentales que tiene Dragon Ball. Estos huecos, sobretodo predominantes en los orígenes de los Saiyans, en el manga que él mismo dibujó es un tema que se explora más bien tímidamente, cosa que la productora Toei Animation (la encargada de realizar la serie televisiva así como los OVAs y películas de la franquicia) sí ha explorado sin la colaboración de Toriyama, es decir, de un modo no-oficial. Toriyama, con mangas como Jaco, the Galactic Patrolman, así como diversas entrevistas que explicaba el origen de los Saiyans, ha pretendido dar un orden y una coherencia a los orígenes de Dragon Ball que hoy, con Dragon Ball Super: Broly, se ha materializado de forma oficial y con su colaboración explícita escribiendo el guión.


Dragon Ball Super: Broly está dirigida por Tatsuya Nagamine, responsable de las películas de One Piece, y sobretodo y más importante ésta animada por Naohiro Shintani. Este era un punto que preocupaba al fan de la serie, ya que, precisamente Dragon Ball Super, no puede presumir de tener una animación a la altura de los visto 25 años antes, con eran aquellas peleas épicas, con malos malísimos, y sobretodo una humanidad en los personajes que convirtió a Goku, Vegeta, Piccolo y demás en inolvidables para toda una generación. Nagamine junto a Shintani, con Dragon Ball Super: Broly, creemos que consigue recuperar aquellas experiencias que fascinaron al fandom hace 25 años. Y es que sin duda ha sido todo un acierto dejar de lado a personajes como Goku y Vegeta, muy utilizados durante mucho tiempo, y centrarse en un punto sensible y necesitado de argumentos como es el origen de los Saiyans, además de recuperar a uno de los villanos más aclamados de la franquicia como es Broly, y sobretodo la de mimar al máximo la calidad de las peleas. Y es que Dragon Ball Super: Broly es lo más parecido a Dragon Ball Z que hemos visto en 20 años.

La película tiene una primera mitad centrada en los Saiyans y su relación con Freezer, las políticas de selección de guerreros de la raza, los padres de Goku (incluida la madre, llamada Gine), el destino del planeta Vegeta, y Broly y su padre Paragus que son enviados a otro planeta. A todo ésto, es necesario olvidar el OVA dirigido por Mitsuo Hashimoto en 1990, y aceptar como oficial lo visto ahora. Es por ello que pueden chirriar algunos detalles como los de Bardock, padre de Goku, mostrado ahora como alguien con menos carácter y sí más paternal de lo que le habíamos conocido anteriormente, o incluso su propio destino fatal, que esta vez su lucha suicida para salvar el planeta Vegeta queda completamente disimulada pero no ausente, ya que en el manga original de Akira Toriyama sí se muestra. A todo esto, crece el bebé protagonista de la película: Broly, un personaje bien trabajado y que Toriyama esboza de un modo mucho más poliédrico que lo visto en tres OVAs anteriormente, es decir, rebelando mucho más sobre él, su carácter y su fuerza.



Como novedad también aparecen en la trama una serie de secundarios interesantes como Cheelay, Lemo o Kikono, que aportan recursos a la trama de la película, aunque sus diseños estéticos se ven demasiado infantilizados. Y en cuanto a Freezer, se muestra caricaturizado en exceso en su motivación de venganza contra Goku y Vegeta, para un personaje que es puro mal, pero también un galán seguro de sí mismo, soberbio e incapaz de distinguir lo bueno de lo malo. Sin duda, el humor que le ha querido aplicar Toriyama al personaje no hace gracia a nadie.

Con ésto, Freezer vuelve a la Tierra junto al reclutado Broly y Paragus para utilizar las bolas de dragón y ya de paso vengarse de Goku y Vegeta, momento que estalla una brutal pelea. Dicha pelea es una incansable brutalidad. Shintani aprovechando las ventajas del CG y redondea una pelea de unos 40 minutos que acaba siendo un espectáculo épico de ostias y violencia, velocidad y piruetas que dejará flipado a cualquiera, donde las ostias vuelven a doler de verdad, las explosiones ni se ven venir, y todo está animado con una calidad de detalle nunca visto en Dragon Ball. Además, el color que se le ha aplicado al dibujo se desmarca de las texturas azuladas y lilosas de Dragon Ball Super para retroceder (solo en apariencia) a los acetados de los años 90, a esa animación que tanto hemos añorado viendo Super. Solo reprocharle un exceso de continuidad a la pelea, de ser demasiado frenética y no dejar respirar al espectador para así dejar aflorar la épica, del mismo modo que se hizo en Dragon Ball y Dragon Ball Z, quedando todo esta vez en un ejercicio que ciertamente deja agotado al espectador.


En su conjunto, Dragon Ball Super: Broly, que no olvidemos que es la película número 20 de la franquicia, sirve para dar una consistencia a ese pasado que ha sido el detonante de varias sagas de la franquicia de Dragon Ball. Para contarnoslo Akira Toriyama ha precisado en su repertorio de personajes a Bardock, Rey Vegeta, Rey Cold, Raditz o Nappa, poner en escena a otros como Gine o Cheelai, trabajar una historia sobre el funcionamiento del planeta Vegeta y lo que acabó ocurrido en él, además de temas desconocidos hasta ahora como es la aparición de Freezer sucediendo a su padre en el trono, la creación de los scouters de los soldados o el inventor en general de toda esa tecnología. Sin duda, Dragon Ball Super: Broly es una película necesaria, consistente y sobretodo convincente, pensada sobretodo para los no-iniciados. Lástima que en Japón haya restricción con el uso de la sangre y ese infantilismo de fondo que acompaña a Dragon Ball Super desde su inicio, pero el resto es un trabajo satisfactorio y que engrandece aún más la puerta del nuevo arco argumental de Dragon Ball Super que ya ha empezado a publicarse en Japón.



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