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miércoles, 20 de febrero de 2019

Siete ejemplos de censura franquista en pósters de cine de terror

En este post pretendemos dar unos pocos ejemplos de la praxis habitual que la censura franquista aplicó al cine durante cuatro décadas. Un ejercicio basado en el tijeretazo o el brochazo de todo aquello que su corrompida moral consideraba excesivo, demostrando los censores una estrechez intelectual considerable pero que en el fondo solo era un ejemplo más de aquellos años de atraso cultural, político y social respecto a la deriva hacia el progreso de los países más avanzados y poderosos del planeta. Y es que, no solo las insinuaciones sexuales eran motivo de sentencia a la censura, sino también todo lo relacionado con la religión, la política, perversión juvenil, adulterio, alcoholismo, suicidio, etc., y en general todo aquello que el régimen consideraba nocivo para el “español de bien”.

Siete ejemplos de como el franquismo censuró pósters de películas de género de terror

Lo que veremos a continuación es una recopilación gráfica de siete ejemplos de como la censura franquista censuró pósters y carteles en mano de películas de género de terror y fantástico, unas obras que fueron estrenadas en salas de cine españolas entre 1936 y 1975. Un post en que los verdaderos protagonistas son los profesionales del pincel, los artífices de toda la cartelería de cine que se publicó y publicitó en España, y que habitualmente debían resignarse a ver como sus obras pictóricas eran puestas en duda por el ostracismo censor. Estas decisión consistían en retocar los carteles o directamente reconstruir la composición del cuadro, tal y como ahora veremos en los distintos ejemplos.

Por último, somos conscientes que el tema daría para una tesis doctoral, por eso solamente hemos querido centrarnos en la publicidad, los pósters y carteles en mano (los programas que repartían al público para que supieran cuales serían los próximos estrenos en el cine), ya que creemos que es una manera muy gráfica de evidenciar la ridiculez que alcanzó la censura española, pero también la variedad de argumentos que tomaron, así como cierta hipocresía (o quien sabe si descuidos) en algunas de sus decisiones. Y es que la publicidad no deja de ser un arma perfecta para llamar la atención de la gente, y los propietarios de los cines, así como los productores, creían que las faldas diminutas, besos, bikinis o escotes llamarían la atención de la gente para ver sus películas, algo que nunca asimilaría el régimen.



La Venganza de la Momia es uno de los clásicos del fantaterror español. Dirigida por el cineasta Carlos Aured en 1973, dos años antes de la muerte del dictador Franco, se puede apreciar un notable contraste entre el cartel español original de la película y el que finalmente acabó impreso para la promoción y estreno del filme. Las diferencias son más que evidentes. Podemos ver como el actor Jack Taylor lleva en brazos a una mujer (Helga Liné) que tiene al descubierto gran parte de su anatomía inferior, e incluso en la parte superior podemos ver como en sus pechos se le marca un pezón. Todo este atrevimiento con semejante carga sexual acabó siendo suprimido para el cartel final.



Hace un millón de años (One Million B.C., 1940). Fue dirigida por Hal Roach y su hijo Hal Roach Jr. en 1940, y llegó a ser estrenada en salas de cine españolas (en Madrid solamente). Tristemente tampoco se libró de la censura. Inicialmente el cartel del programa en mano mostraba en su parte trasera a un volcán en erupción, algo que la imaginería extremada de las autoridades censoras le llevó a pensar que aquél volcán simulaba una mujer abierta de piernas, con la vagina descubierta expulsando... a saber qué. Sin duda algo muy bizarro, pero que resultó ser intolerable para los censores. Ese cartel horizontal del programa en mano acabó siendo suprimido y se elaboró otro, también con el volcán, pero ahora mucho más pequeño y disimulado, y además con los nombres de los actores impresos encima.



Hace un millón de años (One Million Years B.C., 1966), la mítica película de la Hammer Films dirigida por Don Chaffey en 1966, vio con resignación como también se le retocaba el cartel. La película se estrenó en España un año después de su producción, en 1967, y el único retoque que tuvo por parte de la censura franquista fue el vientre de la actriz del póster: la bellísima Raquel Welch. Como vemos en el cartel final, la tonificada barriga de Welch queda cubierta, aunque, ironías de la vida, parece ser que los censores decidieron obviar su prominente escote y sus largas piernas al descubierto.



Las 5 advertencias de Satanás (1937) es la adaptación cinematográfica de la obra de teatro de homónimo título estrenada en tiempos de la República Española, en 1935, una obra escrita por Enrique Jardiel Poncela. La obra coquetea con el fantástico al representar la figura de Satanás, pero siempre de un modo cómico y adentrado a una trama argumental con un fondo melodramático. Y solo tres años después se estrenó la adaptación en cine de la obra, en plena Guerra Civil española, y bajo la dirección de Isidro Socías. Ya de por sí el título de la obra suena contundente por la época en que se hizo al utilizar la palabra “Satanás”, algo que no pasó inadvertido en la otra España, la franquista, que lo consideró excesivo. De este modo, la censura española del régimen acabó censurando el nombre de “Satanás” del programa en mano, con un pegote cuadricular de tinta negra. Cabe decir que el nombre Isidro Socias también acabó siendo censurado por las autoridades franquistas al ser asociado con la República.



Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, 1951), el clásico de ciencia ficción de los años 50 dirigido por el gran Robert Wise en 1951, también fue estrenado en España, concretamente en Barcelona a finales de 1952. En el cartel español podemos ver la tónica habitual de la censura franquista: brochazos a los escotes femeninos. Y es que la censura local notó demasiada carga erótica en el escote de la actriz Patricia Neal, por lo que decidió taparlo con el brochazo de tinta negra y así intentar enaltecer ese grito de horror que transmite la actriz al ver al alienígena Klaatu. Lo que no entendemos muy bien es porqué el brochazo llega hasta el extremo derecho del cartel, a no ser que la intención fuera la de disimular la destrucción del Capitolio de Washington con el rayo destructor de Klaatu. Por ultimo, podemos apreciar que la censura franquista quiso compensar el semejante despropósito con un simple eslogan de “emoción!”, tan mal puesto que incluso tapa la cara a la actriz. Horrible.



Horror en el museo negro (Horrors of the Black Museum, 1959), fue la traducción del título en español de la película Horrors of the Black Museum. Se trata de la película inglesa de 1959 dirigida por Arthur Crabtree que acabó siendo estrenada en España, aunque no lo hizo hasta 1973. Aquí lo curioso del caso es que el cartel llegara a ser autorizado por la censura, un cartel diseñado por Josep Soligó en que podemos apreciar como el pintor le colocó un prominente escote a la víctima femenina además de la insinuación de un tijeretazo en el pecho con su correspondiente dosis de sangre. Sin duda un cartel brutal y sensual, que remite a los giallos italianos de la época, pero que a diferencia del resto de casos expuestos en el post Horror en el museo negro consiguió pasar la censura franquista sin problemas.



Poseída es el título original de la película que dirigió el cineasta Luis Marquina en 1969, una co-producción entre España y México que vio como se le cambiaba el título por exigencias de los censores. El cartel original español, dibujado por el mítico Jano, incluía el título auténtico: “Poseída”, pero esto para los censores debió sonar escandaloso para su moral. Es por ello que se buscó una alternativa más acomodada a los parámetros exigidos por el régimen, y se acabó utilizando el de “Cerco de Terror”. Como vemos, el segundo cartel, que es el que se utilizó para el estreno de la película en España (para México, por ejemplo, siguió siendo “Poseída”), respecta el diseño de Jano pero ya tiene modificado el título, y además incluye el logotipo de la distribuidora Interpeninsular Films S.A.. Por cierto, el cartel original no llegó a ser publicado en ningún programa de mano, sino que se ha conservado en el archivo personal de Jano.


Para saber más recomendamos el libro “La Censura Franquista en el Cartel de Cine”, de Bienvenido Llopis. Notorius Ediciones, 2013.

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