[Crítica] Niku Daruma (Tumbling Doll of Flesh) - Tamakishi Anaru, 1998 - La Zona Muerta - Cine de Terror, Cómics y Asesinos en Serie

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jueves, 25 de abril de 2019

[Crítica] Niku Daruma (Tumbling Doll of Flesh) - Tamakishi Anaru, 1998

-TÍTULO ORIGINAL: Niku daruma
-DIRECCIÓN: Tamakichi Anaru
-GUIÓN: Tamakichi Anaru
-AÑO: 1998
-DURACIÓN: 69 min.
-PAÍS: Japón
-MÚSICA: Barom One
-REPARTO: Kanako Ooba, Kikurin, Tamakichi Anaru, Yuuji Kitano
-PRODUCTORA: Psycho

A medio camino entre una película porno japonesa (AV Idol) y una película pseudo-snuff se presenta Niku Daruma, conocida internacionalmente como Tumbling Doll of Flesh, una de las películas más violentas e insufribles que se recuerdan del panorama gore-underground del eroguro japonés. Fue producida en 1998 y distribuida por Aroma Kikaku directamente en VHS, y hasta 2005 no fue exhibida fuera de Japón. Lo hizo en el Festival de Sitges en su sección Brigadoon, y muchos años después, en 2017, la productora especializada en cine ultragore Video Massacre la editó en DVD para su distribución internacional.

Tumbling Doll of Flesh le debe mucho a la serie Guinea Pig, concretamente a sus capítulos The Devil's Experiment y Flowers of Flesh and Blood, aunque el filme dirigido por Tamakichi Aranu (director especializado en AV) va más allá de la ficción, ya que el asesinato y la mutilación son las únicas partes de la película que no son reales, el resto es compleamente auténtico. Anaru juega a esto, a crear una cinta snuff de verdad, iniciando su metraje con el rodaje de una película pornográfica con sexo real (tristemente se hace uso en el montaje del Bokashi, que es el pixelado habitual de los genitales masculinos y femeninos del cine AV japonés), y que poco a poco va oscureciéndose a través del BDSM, latigazos, enemas, etc., hasta que la actriz protagonista dice basta, pero que ya no puede para el rodaje. Entonces, el terreno del snuff ya está labrado.


Del mismo modo que algunos capítulos de las Guinea Pig se creyó durante años que la violencia de Tumbling Doll of Flesh era real. Se sabía poco sobre su rodaje, ya que el equipo estaba formado por solo 4 personas: el director Tamakishi Anaru (también interpretando), el cámara (Yuuji Kitano) y los actores Kana (Kanako Ooba) y Kiku (Kikurin), y encima sus dos actores desaparecieron después del rodaje. Evidentemente, la violencia que se ve en Tumbling Doll of Flesh es ficción, pero si nos situamos a finales de los años 90, cuando se popularizaron los vídeos snuff provenientes de Rusia y que eran auténticos (la mayoría rodados en el conflicto de Chechenia (1991-1996)), la posibilidad de la duda si más no era mucho más considerable.

Tumbling Doll of Flesh no es una buena película, ni si quiera recomendable para el público general. Es una experiencia diabólica de 72 minutos que solo pretende poner a prueba la capacidad de aguante del espectador a partir de la crueldad más absoluta. La mayor parte de la película es aburrida, lo aburrida que puede llegar a ser una película porno, sin embargo esa falta de argumento queda compensada por su posterior imaginación y generosidad ultragore. Herramientas como el cuchillo, el picahielos, machete, tijeras y cuchilla de afeitar, son los instrumentos escogidos por Anaru para el festival slpatter.


Encima lo que se ve en pantalla resulta convincente, incluso 20 años después de su estreno en 1998. La fotografía está granulada y tiene baja calidad, además de un trabajo de cámara más bien casero que convierte al espectador en voyeur del espectáculo, en partícipe del perverso juego de dominación a Kana. Además, la idea queda reforzada por la ausencia de efectos visuales y sonoros. Y es que. solamente en su inicio, cuando el espectador conoce a Kana, la película tiene algunos flashbacks, música y efectos de edición, que ponen de pies a tierra al espectador diciéndole que Tumbling Doll of Flesh es ficción. Un mensaje que le aporta al público una falsa sensación de seguridad con lo que verá posteriormente, que es entretenimiento y por lo tanto no es real, pero resulta que no, que eso es solo la calma que previene la tormenta. Este detalle resulta diabólico, ya que Anaru presenta a su “muñeca de carne” con candidez, a través de un simpático video donde Kana se muestra simpática y educada, que le gustan las galletas y que siempre dice sí a todo, como un ser angelical que decide debutar en el cine porno sin saber las consecuencias que le esperan. Un cálido acercamiento que le llevará a múltiples desmembramientos, violaciones, tortura, asesinato y hasta necrofilia.


Por otro lado, Tumbling Doll of Flesh es una advertencia a los actores porno amateur de los peligros muy reales de trabajar en la industria del sexo. Cabe decir que en Japón el AV respeta mucho a las actrices (todo completamente apalabrado en los rodajes, más allá de las condiciones salariales que las beneficia más que a los hombres), pero no en todos los países es igual. No siempre la prostitución está legalizada, ni los rodajes porno regularizados, por lo que Tumbling Doll of Flesh cumple en clave de género a la hora de dar morbo a la posibilidad a que este tipo de atrocidades puedan suceder.

Personalmente, Tumbling Doll of Flesh es más incómoda de ver que los clásicos de Guinea Pig. El sexo real suma en cuanto a idea pseudo-snuff, además de una mejor calidad de gore, y sobretodo unas interpretaciones bastante creíbles. No la recomiendo, tampoco la tomo como una advertencia, eso solamente dependerá del gusto de cada espectador. Para mí es un gorefest memorable y desagradable a la vez, de esos títulos que sirven para advertirnos de hasta dónde puede llegar la perversión cinematográfica.

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