[Crítica] The Cleaning Lady - Jon Knautz, 2018 - La Zona Muerta - Cine de Terror, Manga y Asesinos en Serie

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sábado, 4 de mayo de 2019

[Crítica] The Cleaning Lady - Jon Knautz, 2018

-DIRECCIÓN: Jon Knautz
-GUIÓN: Alexis Kendra, Jon Knautz
-AÑO: 2018
-DURACIÓN: 90 min.
-PAÍS: Estados Unidos
-MÚSICA: Russ Howard III
-FOTOGRAFÍA: Joshua Allen
-REPARTO: Alexis Kendra, Rachel Alig, Stelio Savante, Elizabeth Sandy, Mykayla Sohn, JoAnne McGrath
-PRODUCTORA: Olivargo



The Cleaning Lady parte de un cortometraje original dirigido por Jon Knautz y que él mismo co-escribió junto a Alexis Kendra en 2016, el mismo equipo que trabajaría posteriormente la película que nos ocupa. Aquél corto se centraba en la base principal del argumento del largo, como es la relación entre la guapísima Alice (Alexis Kendra) y la mujer de la limpieza de su apartamento, Shelly (Rachel Alig), una mujer con la cara desfigurada a causa de unas quemaduras en su adolescencia. Alice es una chica “adicta al amor”, una obsesión que la llevará a hacer una ineficaz terapia en grupo para así distanciarse de su amante, y que verá en su relación con Shelly una puerta escapatoria para afrontar su dependencia. Shelly, por su parte, es alguien introvertida y turbia, y que desde pequeña desea ser alguien atractiva y amada como lo es Alice, a quien considera una barbie. Y así es como nace esta improbable relación.

"The Cleaning Lady" es una película de esas que marcan la diferencia entre un pasatiempo cinematográfico y una buena película de género de terror

Esta compañía mutua toma un giro cuando Shelly empieza a sentir obsesión por Alice. No le quiere hacer daño, pero tras conocer sus problemas de dependencia con su amante Michael (Stelio Savante) ella siente la necesidad de hacer “perfecta” a Alice, una obsesión que rebelará al monstruo que existe dentro de ella.


Lo que plantea Jon Knautz en The Cleaning Lady es una mirada a la mente de una mujer con cicatrices más profundas de lo que podría aparentar en un principio. La relación entre Alice y Shelly, improbable a primera vista, hace que nos la acabemos creyendo y hasta sintamos la empatía que muestra la una con la otra. Y es que Knautz y Kendra dibujan unos personajes que no son solo una chica guapa y que desconecta solamente con el yoga y los baños espumosos (Alice), y que se relaciona con una mujer tímida, desfigurada y envidiosa (Shelly). Las dos tienen un background complejo, comenten errores y luchan contra sus miedos. Estas imperfecciones hacen que sus puntos de partida opuestos creen una zona de confort, una zona gris que las hace compatibles y que las hace entenderse. El público responde a ese ejemplo de humanidad de Alice y hasta a sentir simpatía por Shelly, emborronando así la dicotomía entre el bien y el mal, y jugando también con las expectativas del espectador. Digamos que la historia es sencilla pero tiene artimañas para atrapar al espectador.

Todo esto puede parecer algo aburrido a primera vista para quien busque una película de terror, pero creemos que no. The Cleaning Lady es cine de terror de pura raza, y posee unas interpretaciones que marcan la diferencia entre la insipidez interpretativa y la personalidad definida, y esto sabemos todos lo importante que es dentro del género. Tanto Alexis Kendra como Rachel Alig están espléndidas en sus roles, y además detrás de la cámara, Jon Knautz, las retrata componiendo imágenes tan interesantes como espeluznantes, haciendo evolucionar ambos personajes hacia la final girl más gritona y a la psycho-killer más endiablada.


The Cleaning Lady toma la decisión de justificar los actos sádicos de Shelly, trabajando en su tramo medio un brackground que explicaría el origen de su cara deformada y los motivos que la inducen a la maldad. Este origen nos lleva a su adolescencia, y nos habla de temas tópicos como son los abusos y castigos injustificables, los que acabarán convirtiendo a Shelly en un demonio. Esta justificación del mal creemos que hace sacar al espectador de la película. Y es que Shelly, ya de por sí es un personaje intrigante y turbio, con una personalidad muy carismática gracias sobretodo a la gran interpretación de la actriz que le encarna, Rachel Alig, que supera de lejos la que hizo la propia Alexis Kendra en el corto (sí, cambió de rol). Es decir, que la maldad ya de por sí nos la creemos, porqué podemos imaginar su origen solamente mirando su cara desfigurada y los fantasmas que puede generar en su mente la relación obsesiva que mantiene con la guapísima Alice. De hecho, estamos seguros que la injustificación haría más oscuro e intrigante al personaje. Además, las escenas que unen a Shelly con su "mascota" ligada al porche resultan enfermizas, por no hablar del puré de rata que le da de comer, un reflejo del pozo de maldad sin fondo que es la mente de Shelly. Prefiero pensar que el mal no se crea, existe.

Sin embargo, a pesar de que creemos que este viaje al pasado de la Shelly te saca ligeramente de la película y que es demasiado tópico e incluso dilatado, estamos de acuerdo en que el papel de la joven Shelly (Mykayla Sohn) es para enmarcar. Cada mirada de odio que hace nos estremece, y nos hace recordar incluso al joven Michael Myers del remake de Halloween.



The Cleaning Lady es de esas películas que se cuecen a fuego lento hasta que detonan en una espiral de violencia casi inaguantable. Una mirada por la mente perturbada de una mujer con la cara desfigurada, incomprendida y con tendencia a la psicopatía, intentando hacer el bien sin darse cuenta que es un auténtico demonio. Para nosotros The Cleaning Lady es una película pequeña pero brillante, de esas que marcan la diferencia entre un pasatiempo cinematográfico y una buena película de género de terror. Pasarán los años y la seguiremos recordando.

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