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sábado, 25 de mayo de 2019

McKamey Manor, la mansión del terror más extrema del mundo

Los visitantes saben que van a sufrir cortes, contusiones, esguinces, posibles huesos rotos, o tal vez la muerte

Aunque parezca mentira en el mundo existe gente dispuesta a pagar por vivir experiencias extremas. Esto es lo que ocurre en McKamey Manor, una mansión del terror donde sus visitantes podrán experimentar sensaciones como el horror, la angustia, el dolor y la perversión, en la que es considerada como la mansión del terror más extrema del mundo. Quizás muchos pensarán que solo un puñado de personas mentalmente desequilibradas les podría interesar algo así, pero no es el caso, ya que McKamey Manor tiene una lista de espera de 24.000 personas para visitarla.

McKamey Manor actualmente se encuentra en el Estado de Tennessee, en un nuevo recinto que substituye uno anterior que estaba situado en San Diego (California). La experiencia de visitar esta mansión del terror dicen que puede llegar a durar hasta 8h, y en caso de poder escapar de ella llevarte un premio de 20.000$. No obstante, el propietario de McKamey Manor, asegura que en los 16 años que lleva en este negocio nadie ha conseguido escapar de ella.


El origen de todo se remonta a cuando el propietario de la mansión, Russ McKamey, estuvo en el ejército durante 23 años, un oficio que le sirvió para aprender sobre el control mental, la interrogación a personas y el hipnotismo, una formación que le luego le sirvió para crear esta experiencia extrema. Se creó hace 16 años, y los impulsores del proyecto fueron Russ y su novia Carol Schultz, que invirtieron una fortuna de 570.000$ para reformar una mansión y que pareciese un lugar aterrador. Una vez creado, una docena de secuestradores se encuentran trabajando en ella voluntariamente, unos secuestradores que no son más que visitantes a la mansión que ahora quieren ser ellos los que transmitan ese sufrimiento a otras personas.

Según la web oficial de McKamey Manor, “la casa da lo que ofrece: un campo de entrenamiento para el terror de la supervivencia. Se trata de crear una experiencia cinematográfica. Genera ansiedad, miedo, repulsión y, finalmente, alivio, cuando sales huyendo”. Cabe decir también que ninguna visita a McKamey Manor es igual, por lo que cada experiencia del visitante es única e irrepetible.

Cabe decir que, a través de Internet, muchos visitantes a McKamey Manor han denunciado que el peligro a esta mansión de los horrores es real, y que la poca formación de algunos de sus trabajadores algún día costará la vida a alguien. De todos modos, y según Russ McKamey, en los 16 años que trabaja en McKamey Manor realizando cosas extremas, nadie ha sufrido la muerte, más allá de que una vez un participante sufrió un ataque al corazón.


Las visitas a McKamey Manor se hacen cada fin de semana, y con solo unos pocos visitantes. La gente paga para que la secuestren, la amordacen, la ahoguen en agua helada, la golpeen, la pisoteen, y en general para hacerlas sufrir todas aquellas situaciones de horror que cualquiera puede encontrarse en una película de terror torture-porn. Una experiencia extrema en forma de parque de atracciones del masoquismo, pero que, no obstante, no deja de ser una actividad de ocio, por lo que todo aquél visitante que quiera abandonar la experiencia podrá hacerlo en total libertad, aunque tampoco lo tendrá fácil porqué deberá encontrar él mismo la salida.

Todo empieza con un secuestro que les lleva a una casa, y un a vez allí los huéspedes pueden sufrir cualquier tipo de situación extrema. Todo puede ir desde un simple golpe a un corte de pelo no deseado, a ahogarte con una bolsa de plástico, obligarte a comer substancias desconocidas, meter tu cabeza en una jaula de serpientes, colocarte arañas o ratas por tu cuerpo, o incluso comerte tus propios vómitos en caso que vomites por la ansiedad. Es una tortura, según Russ McKamey, que pone a prueba tu físico pero sobretodo tu fuerza mental. También añade a través de la web oficial de McKamey Manor que “Los visitantes saben que van a tener cortes, contusiones, esguinces, posibles huesos rotos, o tal vez la muerte”.


Para visitar McKamey Manor se tiene que ser mayor de 21 años. Russ no cobra a los clientes por la actividad, solamente les pide que traigan cada uno de ellos una bolsa de comida para sus perros, además de un certificado médico y de superar una evaluación psicológica. Según se dice, por la casa han pasado policías, militares, amas de casa y en general todo tipo de personas, pero que nadie ha podido escapar de ella, y por lo tanto llevarse los 20.000$ de premio.

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