Sitges 2019: [Crítica] "Paradise Hills" - Alice Waddington - La Zona Muerta - Cine de Terror, Manga y Asesinos en Serie

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viernes, 4 de octubre de 2019

Sitges 2019: [Crítica] "Paradise Hills" - Alice Waddington


-DIRECCIÓN: Alice Waddington
-GUIÓN: Brian DeLeeuw, Nacho Vigalondo (Historia: Alice Waddington)
-AÑO: 2019
-DURACIÓN: 95 min.
-PAÍS: Catalunya, España
-MÚSICA: Lucas Vidal
-FOTOGRAFÍA: Josu InchausteguiRepartoEmma Roberts, Danielle Macdonald, Awkwafina, Milla Jovovich, Eiza González, Jeremy Irvine, Arnaud Valois
-PRODUCTORA: Nostromo Pictures / RTVE






En los tiempos que vivimos de reivindicación de la voz femenina y la puesta en duda de los roles de género, la existencia de una película como Paradise Hills encaja como el anillo al dedo. No solo Paradise Hills es una proeza visual impecable, recargada de vestidos preciosos, lujos y flores por todos lados, sino que tras ella hay un grito de rebeldía femenina liderado por una Emma Roberts pletórica, encarnando una recién ingresada a un extraño internado reformatorio de mujeres “descarriladas”.

La responsable de la bella criatura es Alice Waddington, bilbaína aunque no lo parezca, y que ante un reparto repleto de estrellas de Hollywood como Emma Roberts y Milla Jovovich curiosamente es una coproducción catalana. Hay pasta invertida en Paradise Hills, y los millones lucen con brillo. Nadie podrá negar que su puesta en escena no tiene nada que envidiar a las producciones mainstream del otro lado del charco, y aunque esto es importante, lo cierto es que sus segundas lecturas lo son aún más.


Paradise Hills es una distopía, un cuento de hadas de ciencia ficción invertido hacia el feminismo. Su reparto, formado casi exclusivamente por mujeres, utilizan sus personajes para denunciar la obligación a la que se ven sometidas en ese internado, en Paradise, donde las obligarán a cambiar sus hábitos alimenticios, de imagen y de conducta, para así convertirse en una “gran mujer”, es decir, en el complemente perfecto de un hombre trabajador y familiar. Todo esto no quita que lo que argumentalmente propone Paradise Hills se vea truncado por la simpleza y previsión de un guion más preocupado por el fondo crítico que en el atrevimiento narrativo, desemboca un duelo final propio de peli Disney o Harry Potter, en que se tira por la borda el poder y la maldad que generaba una Milla Jovovich más sobrenatural que nunca. Digamos que Paradise Hills acaba siendo una excelente película juvenil con valores “necesarios” en los tiempos que corren.

Paradise Hills es una correcta película con una impresionante puesta en escena, trabajada por una directora con cosas a reivindicar y a criticar, y que de bien seguro las mujeres del público sabrán entender y sentirán complicidad. Los hombres, quizás aprenderemos cosas. El resto de la trama es un thriller juvenil con amores frustrados, futuros inciertos y gritos de rebeldía en periodo de adolescencia. Paradise Hills es un canto a la libertad y al progreso de unos roles de género más cuestionados hoy en día que nunca.

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