Sitges 2019: [Crítica] "Verotika" - Glenn Danzig - La Zona Muerta - Cine de Terror, Manga y Asesinos en Serie

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sábado, 5 de octubre de 2019

Sitges 2019: [Crítica] "Verotika" - Glenn Danzig

-DIRECCIÓN: Glenn Danzig
-GUIÓN: Glenn Danzig
-AÑO: 2019
-DURACIÓN: 90 min.
-PAÍS: Estados Unidos
-MÚSICA: Glenn Danzig
-FOTOGRAFÍA: David Newbert
-REPARTO: Ashley Wisdom, Rachel Alig, Alice Haig, Kayden Kross, Scotch Hopkins, Sean Kanan, Natalia Borowsky
-PRODUCTORA: Dark Risen Pictures / UFO Pictures. Distribuida por Cleopatra Entertainment







Una película que presume de abusar de violencia y erotismo, dirigida por alguien fanático del género de terror, e inspirándose en una serie de cómics que son pura tralla thrash, no podía ser que generara la profunda vergüenza ajena que muchos hemos sentido al ver Verotika. Como apuntaba, Glenn Danzig debuta al cine y lo hace con una antología de historias cortas a lo Creepshow basadas en los personajes de la serie cómica Verotik, producidos por él mismo.

Aunque muchos pudiéramos pensar lo contrario, Verotika es, por encima de todo, una comedia -o eso prefiero creer-. Digamos que su humor está muy atado al cine de Quentin Dupieux, aquél basado en la mezcla del costumbrismo y el absurdo sin caer en la caricatura. Danzig busca eso, pero no consigue hacer gracia. Lo intenta a través de tres historias cada cual más chorra y vacua en ideas que nos evitaremos contar (de verdad, da igual), en que los más fans del horror reconocerán el homenaje que imparte el director a los clichés técnicos del cine italiano de los 70, que relucen a cada plano, como son aquellos horribles zooms, desenfoques a trompicones, fundidos a negro, primeros planos de ojos y, ya puestos, desgarres oculares. Podría haber estado bien esta concepción de película entremezclada con el ultragore y el erotismo más cercano al porno, pero el ingenio de Dupieux aquí no existe, y recurrir a los recursos técnicos de hace 50 años la verdad es que hoy quedan horribles.

Tampoco atina Glenn Danzig a la hora de plasmar en el cine las historietas provenientes del cómic. El tratamiento de las historias en las viñetas tiene un sentido estético basado en abarcar mucho contenido en pocos planos. El cine requiere una realización más dinámica y rica en contenido, y en Verotika hay planos que dejan estático al personaje protagonista, como si Glenn hubiera copiado planos del cómic, y además la carencia interpretativa de las actrices y actores lo hace todo más ridículo. En efecto, Glenn Danzig dirige mal, no ha sabido traducir al cine las viñetas de sus cómics.

En cuanto a gore, pues bien, no decepciona en absoluto Glenn Danzig, aunque hay menos del que pensábamos. Verotika es un festival de la sangre y las mutiliaciones con FX físicos, regalando al espectador algunas escenas para arrancar a aplaudir. Un desgarre ocular inicial, tetas con ojos que te miran, una colección de caras humanas a lo Ed Gein, bañeras de sangre… Nada mal.


Tema aparte son las interpretaciones. Un extenso reparto de pseudo-actrices con apariencia de pornostars que puntualmente se esfuerzan en generar alguna reacción dramática, y que te quitan más de la película que otra cosa. Pero es que, de verdad, lo de las actrices no tiene nombre, son solo trozos de carne tuneados con silicona en teta-culo-labio que solamente lucen bailando y enseñando sus mejores virtudes. Y entre medio de todo este fregao está la mítica Caroline Williams haciendo un cameo, que es la única que no se desnuda, aunque bien, eso ya lo hace hoy en día en Instagram.

Lo único salvable de la película era su único valor seguro, que es la música. Compuesta por el propio Glenn Danzig, las melodías metálicas toman presencia en numerosas escenas de la película, lástima que no acompañen nada a las gilipolleces que se ven en pantalla. Es que incluso los créditos iniciales, marcados por una intro musical espléndida que pone a tono al espectador, presumen de unos FX ridículos que, en fin, ya hacían presagiar el desastre.

Emborrachaos mucho, fumad hierba y follad con vuestras parejas, así pondréis a tono vuestra simpatía, porqué la necesitaréis para ver Verotika. Un ejercicio completamente vacío en ideas y recursos cinematográficos, muy amateur todo, que ni un alumno de 1º de la ESCAC presentaría a festivales. Eso si, escenitas gore bien realizadas están presentes, música con ritmos duros muy molona, y mucha, mucha carne femenina expuesta a los cuatro vientos.


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