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domingo, 1 de diciembre de 2019

Así eran los carteles de películas de terror en Ghana

Ni la situación de pobreza generalizada ni las distintas dictaduras que afectaron Ghana entre los años sesenta y ochenta, impidieron que el cine pudiera verse en el país africano. Claro que, todo de un modo muy casero y completamente clandestino, y también con mucha originalidad


Durante los años 80 y 90, cuando el mercado doméstico de películas se popularizaba en oriente y occidente gracias al VHS y a los videoclubs, en los países pobres de África la tendencia tardó algo más en implantarse. Concretamente en Ghana, en los años 80, eran una minoría residual los que podían permitirse comprar un televisor y un reproductor de películas VHS, pero esto no fue un impedimento para que la sociedad ghanesa pudiera disfrutar del home video.

Su situación de pobreza generalizada popularizó entre los más bienestantes del país una pequeña industria de exhibición y distribución de películas, todo completamente al margen de las productoras de cine internacional. La idea era que algunos “empresarios” invertían en un televisor y un reproductor de vídeo, además de importar películas de otros países como India, China o Nigeria, y que junto a sus furgonetas conseguían crear una especie de cines ambulantes que se paseaban por el país exhibiendo sus películas. Muchas de aquellas obras eran de género de terror y de acción, los géneros que parecían tener más interés por parte del público ghanés.

Claro que, para que el público se interesara por las películas, había que promocionarlas primero. El problema es que Ghana es un país que sufrió distintas dictaduras entre los años sesenta y ochenta que acabaron por implantar unas leyes muy restrictivas con la importación de prensa extranjera, incluyendo también pósters y materiales que podían servir para promocionar películas. La solución fue que los propios ghaneses tuvieron que crear sus propios pósters de las películas, todos hechos a mano, una práctica que duró hasta mediados de los 90.

Los artistas encargados de crear los pósters de las películas eran artistas que se dedicaban a crear carteles publicitarios para pequeños negocios, como barberías o cualquier otro comercio local. Esto les dio mucho más trabajo, y sobretodo una libertad creativa en cuanto a sexo y violencia completamente desbocada, tal como hoy se puede apreciar en los carteles que dejaron como legado. Y es que, en ocasiones, esos artistas simplemente copiaban a su manera los carteles originales, pero en otras ocasiones intentaban reflejar su interpretación de cada película. Todo esto con el objetivo de vender entradas, por lo que, si el distribuidor les decía que la película era muy sangrienta, pues el cartel tenía que ser muy sangriento, y lo mismo en cuanto al sexo.

Hoy en día aquellos carteles están muy buscados por coleccionistas, llegándose a pagar por cada uno de ellos auténticas fortunas, como unos 15.000$ por cuadro. Este nuevo mercado ha motivado a nuevos artistas locales a seguir dibujando pósters de películas.

A continuación os mostramos algunos ejemplos de pósteres ghaneses de películas de terror. La verdad es que no tienen desperdicio:



Fuentes: Yorokobu, Boredpanda

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