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domingo, 18 de octubre de 2020

[Crítica] 'Honeydew' - Devereux Milburn, 2020

 

-DIRECCIÓN: Devereux Milburn

-GUIÓN: Devereux Milburn (Historia: Dan Kennedy, Devereux Milburn)

-AÑO: 2020

-DURACIÓN: 106 min.

-PAÍS: Estados Unidos

-MÚSICA: John Mehrmann

-FOTOGRAFÍA: Dan Kennedy

-REPARTO: Sawyer Spielberg, Malin Barr, Barbara Kingsley, Stephen D'Ambrose, Jamie Bradley, Joshua Patrick Dudley

-PRODUCCIÓN: Little Sky Film, Rubber Road Productions






El cuento de Hansel y Gretel de los hermanos Grimm ha sido adaptado, readaptado y reinterpretado en muchísimas ocasiones. Honeydew es otra más, esta vez en clave de genero de terror adulto y cambiando las chocolatinas por carne. La película se apropia de elementos estéticos y narrativos propios del American Gothic más cafre para desarrollar una historia dura, extraña, a ratos enfermiza y, muy a nuestro pesar, fallida.


Y no por falta de buenas ideas. Honeydew creemos que es una película que tiene todos los elementos para convertirse en una película de culto. Trata sobre Sam (Sawyer Spielberg, hijo del mítico realizador) y la Rylie (Malin Barr), que mientras conducen el coche les deja tirados. Afortunadamente, la pareja consigue llegar a la casa de la anciana Karen, que se ofrece a alojarlos y hacerlos una cena reconfortante. Pero en esta retorcida revisión de Hansel y Gretel la hospitalidad tiene su lado siniestro, y el menú no es apto para estómagos sensibles.


Dirigida por Debereux Milburn, su mayor logro es conseguir un ambiente malsano durante toda la película en que la abuelita Karen, interpretada por Barbara Kingsley, es un personaje siniestro, silencioso y que sonríe de un modo perturbador. Ella es el alma de Honeydew, propiciando siempre con su presencia un ambiente incómodo, entre el humor y la demencia en el ambiente. Y es que Honeydew presenta a una familia de rednecks de lo más peculiares, en que además de la abuelita está el abuelito Eulis (Stephen D'Ambrose), y un hijo obeso con algún retraso mental interpretado por Jamie Bradley.


Más allá del tono de la película, Honeydew no sabe muy bien qué explicar y cómo hacerlo. Avanza a ciegas, con diálogos carentes de sentido y escenas alargadas hasta la desesperación. La película se recrea en momentos incómodos sin hacerlos avanzar, y lo peor es que no apuntan hacia donde quieren ir. Tampoco entendemos una estética setentera tanto en la banda sonora como en las transiciones (¡reviven las cortinillas!), que encaja más bien poco con una puesta en escena contextualizada a la actualidad. Pero por rara la conclusión, y tan mal explicada que no hay por donde coger nada.


Honeydew es una película fallida, a pesar de tener los ingredientes idóneos para confeccionar una buena película. Aquí se retuerce de un modo repugnante el cuento original, y realmente percibimos detalles que invitan a pensar que Honeydew tiene ideas estéticas y narrativas con potencial, muy de género, pero está todo mal ejecutado. De hecho, aún diremos más, estamos convencidos de que tiene el fondo de una cult-movie. No haremos más sangre, nos quedamos con ese ambiente malsano que consigue Honeydew y con esa abuelita siniestra que con una sola sonrisa es capaz de acojonarnos.


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