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lunes, 8 de marzo de 2021

[Crítica] 'Vore Gore' (2021)

 

-DIRECCIÓN: Domiziano Cristopharo, Mikel Balerdi, Lorenzo Zanoni, Poison Rouge, Emanuele Marchetto, Irene Jones Baruffetti, Patrick Fortin, Whit Gardenia y Dario Almerighi

-AÑO: 2021

-DURACIÓN: 90 min.

-PAÍS: UK

-REPARTO: Irene "Jones" Baruffetti, Poison Rougue, Cher Nevin, Lorenzo Fedele, Steve Swadda, Gabriele Zanoni

-PRODUCTORA: Enchanted Architect

-DISTRIBUIDORA: TetroVideo






La vorarefilia, o “vore” más coloquialmente, es una extraña parafilia basada en el deseo sexual a ser comido o a comer a otra persona. No hay que confundirlo con el canibalismo. El vore es excitación, es drama, remordimientos y hasta muerte.


Vore Gore es una antología de cortos que exploran esta parafilia. En ella han participado algunos de los mejores artistas internacionales que trabajan en cine independiente de terror extremo. Hablamos de cineastas como Domiziano Cristopharo (House of Flesh Mannequins), que es quien ha impulsado y coordinado la producción además dirigir y colaborar en fragmentos de la película. También están Mikel Balerdi (Larva Mental), Lorenzo Zanoni (Ill: Final Contagium), Poison Rouge (American Guinea Pig: Sacrifice), Emanuele Marchetto (XXX: Dark Web), Irene Jones Baruffetti, Patrick Fortin (Carnaval de Gore), Whit Gardenia (XXX: Dark Web) y Dario Almerighi (7 Sins).


Creo que demasiadas veces la provocación en este tipo de cine cargado de escenas gore y violencia extrema, es un recurso barato que solo sirve para enmascarar una falta de ideas y profundidad al discurso. Esto es tratar de idiota al espectador. El espectador debe quererse más a si mismo, y los directores valorarles más. Vore Gore, acertadamente, intenta desmarcarse de la simple pornografía gore y va algo más allá. Lo hace en formato de antología, un formato que siempre es un riesgo a la posibilidad de caer en la irregularidad de las diferentes historietas que se plantean, y si bien la presente película no es una excepción, sí consigue componer diferentes estilos y discursos que ayudan a consolidar al espectador la idea de lo que es realmente la vorarefilia. Porqué ese es su objetivo. Se agradecen la diversidad de planteamientos que van desde el dramatismo al erotismo, pasando por lo repugnante, pesadillezco y hasta lo romántico. Todo en su conjunto Vore Gore es una película sobre una extraña excitación que requiere ser explorada desde todas las perspectivas posibles, y la película lo intenta.


Como decía, cinematográficamente hay varios estilos en cada corto. Los hay que van desde los sueños, al video casero, a lo surrealista y hasta siniestro. Y la irregularidad a la que acusábamos antes Vore Gore es debida a cierta monotonía en algunos cortos, generando la sensación a relleno al conjunto, a que la creatividad se ve ligera dando pie a pensar que la temática no da para más y hay que tirar de gore y provocación en el mejor de los casos, si no de aburrimiento. Esto no quita que visualmente todas las historias puedan presumir de un buen acabado técnico y artístico. Sin duda nos quedamos con el tramo final de Vore Gore, más surrealista e inquietante a cargo de Domiziano Cristopharo y Dario Almerighi, sin desmerecer el potente arranque llamado Mouth de Mikel Balerdi, el desagüe convertido en vagina de Finger Licking Good de Dante Zanoni, o el clítoris amputado de Cherokee Nevin en Yummy Fur.


(Cherokee Nevin)


A todo esto, y como ya es habitual en el catálogo de TetroVideo, la experiencia es dolorosa para los ojos de cualquiera, con horribles imágenes que están al límite de la ficción por su realismo. Vore Gore no es una película de terror extremo, es una pesadilla extrema a la que están condenados a vivir los protagonistas de cada historieta.


Del mismo modo que otras antologías como XXX: Dark Web o Ill: Final Contagium de la misma distribuidora, Vore Gore es capaz de mantener una lectura más allá de la provocación. Y es que, en mayor o menor medida, cada cortometraje de la película se distingue del resto tanto por su lecturas como estilo, y enriquece un conjunto que da luz a esta extraña parafilia tan poco conocida como es la vorarefilia. A veces, recurriendo a imágenes que llevan al límite al espectador, otras que le sumergen a lo extraño o incluso erótico.


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